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sábado, 2 julio 2022 9:29

Los conductores de Metro de Madrid se cansan de los “lloriqueos” de los “niños mimados” de la EMT

A pesar de ser enmarcados de forma conjunta, mucho separa a los trabajadores del transporte público madrileño. Y, en concreto, a los conductores del Metro de Madrid, con los conductores de la EMT. Trabajadores que, a pesar de ir de la mano en las últimas manifestaciones, son muy distintos. Sobre todo, en lo que a condiciones laborales se refiere.

El transporte público de la Comunidad de Madrid, y en especial, de Madrid capital, ha conseguido hacerse famoso internacionalmente. Y es que su servicio no solo ayuda a miles de madrileños día a día, sino que también ha alcanzado la fama entre los turistas que vienen a Madrid. Una fama que casi compara al Metro de Madrid con “the tube” londinense.

Sistema de transporte público madrileño donde se puede diferenciar, claramente, dos tipos principales de servicios: el ofrecido por los autobuses azules en la superficie, los de la EMT, y el suburbano de Madrid. Dos estructuras, conectadas aunque independientes, que dan servicio a la capital española de forma muy distinta. Casi de forma tan distinta como el trato que reciben los conductores de Metro de Madrid, en comparación con los conductores de la EMT.

LOS DESIGUALES SUELDOS DE METRO DE MADRID Y EMT

“Por un transporte público y social”. Este era el lema bajo el que, hace cerca de tres semanas, los trabajadores de Metro de Madrid y de EMT se manifestaban frente al Ayuntamiento de Madrid.

Una manifestación en la que ponían bajo los focos la falta de servicio público en la capital española, siendo ellos los primeros “afectados” por esta situación. “Nosotros trabajamos de cara al público. Cuando las frecuencias cambian, las quejas van al trabajador”.

Quejas que, sin embargo, se ven de forma muy distinta si eres un conductor de la EMT, o un conductor del suburbano. Así pues, tal y como ha podido saber este diario, el sueldo que perciben estos dos sectores es muy distinto, a pesar de que ambos se encarguen del transporte público de Madrid, y de cuidar de sus viajeros durante el trayecto.

Así pues, tal y como destacaron fuentes internas de la EMT a este diario, los conductores de los famosos autobuses azules cobran un sueldo medio de 50.000 euros anuales. Una cifra que supone, según cálculos, prácticamente la mitad de lo que cobraría un consejero político (cuyos sueldos oscilan entre los 90.000 euros al año).

Una cifra muy superior a la que cobran sus “compañeros” del Metro de Madrid. Y es que, a pesar de hacer una labor muy semejante, eso sí, bajo tierra, los conductores de los trenes de Metro cobran prácticamente la mitad de lo que lo hacen los conductores de la EMT. Así pues, las cifras que se conocen señalan que estos conductores cobrarían cerca de 30.000 euros anuales, con tres pagas extraordinarias.

NO TODO ES CUESTIÓN DE DINERO

Sin embargo, las diferencias entre conductores de la EMT y del Metro de Madrid no sólo se quedan en el sueldo. Y es que, tal y como se afirma comúnmente, la salud es lo más importante. Una salud que, en el caso de los conductores del Metro de Madrid, está en riesgo de forma constante.

Así pues, tal y como ya informaba este diario, lo cierto es que los conductores del suburbano deben enfrentarse, día a día, a una constante exposición al amianto. Contacto con este peligroso material que llega a afectar gravemente a su salud, y que ha provocado el fallecimiento de algunos maquinistas del Metro. Una situación que, sin embargo, sigue sin estar correctamente contemplada en los riesgos laborales del suburbano, ni en las indemnizaciones que reciben estos trabajadores.

Un riesgo que no comparten los conductores de la EMT quienes, en gran medida, dependen de su habilidad al volante para evitar accidentes de tráfico que puedan afectarles. A ellos, o a sus pasajeros, durante el trayecto por las calles de Madrid. Una habilidad que parece ser suficiente para que cobren casi el doble de lo que lo hacen sus “compañeros” del suburbano, quienes arriesgan diariamente su salud para llevar a los viajeros “volando” en el Metro de Madrid, hasta su destino.