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miércoles, 23 junio 2021 16:16

Las lagunas de Ambroz: una peligrosa zona industrial que los ecologistas quieren convertir en paraje natural

En el este de la capital, en el distrito de San Blas-Canillejas, se ubican las lagunas de Ambroz. Este accidente geográfico se trata de un humedal artificial que nació tras la paralización de una antigua explotación minera de sepiolita hace más de una década. Los huecos que dejó la mina inactiva se llenaron de agua y sufrieron un importante proceso de naturalización que ha llegado a crear “un verdadero santuario para más de medio centenar de especies de aves diferentes”, según los ecologistas. Así nacieron las lagunas de Ambroz, un yacimiento que está empezando a tener usos lúdicos a pesar de ser una zona peligrosa. Durante los meses de verano, las lagunas de Ambroz reciben bañistas a pesar de estar prohibido bañarse en el ellas. Estas actividades de riesgo han supuesto graves accidentes como la muerte de un adolescente de 16 años la semana pasada y el fallecimiento en 2018 de otro joven de 21 años al ahogarse cuando se bañaba en estas mismas lagunas.

Ante los fatales accidentes, la compañía minera Tolsa, encargada de explotar de las lagunas de Ambroz, ha recordado que está prohibido el baño en el yacimiento. “La empresa lleva años alertando del peligro de esta situación debido a la alarmante presencia de bañistas en esta zona durante los meses de calor”, ha indicado la compañía en un comunicado. Además, Tolsa ha recalcado que las lagunas de Ambroz se tratan de “una explotación minera inactiva a la espera de recibir la prórroga de los permisos de explotación”.

este accidente geográfico se considera el mayor yacimiento de explotación de sepiolita conocido en el mundo occidental

Cabe destacar que las lagunas de Ambroz tienen una profundidad de hasta 25 metros, cuentan con suelos inestables y se integrarán dentro del Bosque Metropolitano. Además, este accidente geográfico se considera el mayor yacimiento de explotación de sepiolita conocido en el mundo occidental. No obstante, desde Tolsa recalcan que se trata de una zona industrial y no de un paraje natural.

ECOLOGISTAS EN ACCIÓN PROTESTAN CONTRA LA MINA EN PLENA CIUDAD

Ecologistas en Acción ha puesto punto de mira en la explotación minera. La confederación de más de 300 grupos ecologistas, así como el resto de integrantes del Grupo de Trabajo para la protección y conservación de las lagunas de Ambroz y su entorno, considera que sucesos como los acontecidos pueden evitarse con una buena planificación del espacio, “impidiendo el paso a la lámina de agua con un cerramiento adecuado, y con vigilancia”. “De este modo se evitarían tanto posibles accidentes como las molestias a las especies protegidas que crían y descansan en la laguna”, consideran. La asociación verde ha criticado la ausencia de un vallado adecuado y de vigilancia en la zona de las lagunas de Ambroz para evitar accidentes como el fallecimiento de los dos jóvenes. Sin embrago, desde la empresa encargada de la explotación de esta zona industrial recalcan que “se ha intensificado la vigilancia y que la supervisión en los caminos colindantes que yacen fuera de la masa de agua corresponde al Ayuntamiento de Madrid”.

Pero no solo requieren una mayor vigilancia sino que Ecologistas en Acción también se ha posicionado en contra de la reapertura de la explotación minera. Una mina, a 500 metros de las viviendas de los distritos de San Blas-Canillejas y Vicálvaro, “sería algo inaudito, sin precedentes en la capital y seguramente en el resto del país”. De hecho, la entidad verde insiste en que la posible reapertura de la explotación ha levantado “mucha preocupación y malestar en la población de estos barrios, por los riesgos potenciales sobre la salud que la actividad minera pudiese suponer, sobre todo teniendo en cuenta que se extendería a lo largo de más de una década”.

Además, los ecologistas recalcan que “no elimina peligros para las personas y supondría la pérdida irreversible de la vida que actualmente alberga las lagunas, fruto de más de una década de renaturalización”. Los ecologistas creen que se “apostar por una naturalización y una reordenación del entorno, que lo haga transitable y seguro tanto para las personas como para la flora y la fauna que alberga”.