Madrid con la inclusión social. El Consejo de Gobierno ha autorizado hoy un gasto de 2,7 millones de euros destinado a fomentar la inserción laboral de personas con discapacidad severa en los Centros Especiales de Empleo (CEE) de la región.
Esta cantidad se suma a los 70,6 millones de euros en ayudas que ya aprobó el Ejecutivo autonómico en pasadas convocatorias (50 millones en junio y otros 20,6 en el mes de octubre), según ha informado el Ejecutivo regional en un comunicado.
Alcanza asà un total de 73,3 millones dirigidos en 2020 a la creación y el mantenimiento de puestos de trabajo para un colectivo vulnerable que, sobre todo en el caso de las personas con discapacidades severas, tienen mayores dificultades de acceso al empleo fuera del mercado protegido.
Con las convocatorias anteriores, la Comunidad de Madrid habĆa cubierto hasta el 50 por ciento del salario mĆnimo interprofesional (SMI) de los nuevos contratos a trabajadores con discapacidad o el mantenimiento de los ya existentes. Esta nueva dotación permitirĆ” alcanzar el 55 por ciento del SMI –o su parte proporcional en el caso de contrato a tiempo parcial– en contrataciones a personas con discapacidad severa.
En concreto, aquellas con parĆ”lisis cerebral, enfermedad mental o discapacidad intelectual, incluidas las personas con trastorno del espectro del autismo, con un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 33 por ciento; asĆ como a personas con discapacidad fĆsica o sensorial, con un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 65 por ciento. El periodo subvencionable incluye los salarios entre el 1 de enero y el 31 de diciembre, asĆ como las pagas de verano y Navidad.
Con todo ello, se refuerzan los recursos destinados a los 217 Centros Especiales de Empleo que desarrollan su actividad en la región, en los que trabajan mÔs de 16.700 personas con discapacidad, y que se han visto especialmente afectados por la crisis sanitaria del coronavirus.
Estos centros son empresas de economĆa social cuyo objetivo es lograr la inserción laboral de las personas con discapacidad, facilitando asĆ su acceso al mercado laboral ordinario. Para tener esta consideración, al menos el 70 por ciento de la plantilla de estos centros debe estar formada por trabajadores con un grado de discapacidad superior al 33 por ciento.



