Desde incertidumbres para ser candidata socialista al Ayuntamiento de Madrid, pasando por acusaciones de que Ā«nadie la conocĆa en su comunidadĀ» hasta estar involucrada en el pleno extraordinario organizado por el PP contra la amnistĆa, asĆ es Reyes Maroto.
El proceso de selección del candidato del PSOE para el Ayuntamiento de Madrid estuvo marcado por la incertidumbre y la controversia. Después del descarte de la delegada del Gobierno, Mercedes GonzÔlez, y el posterior aplazamiento de las primarias, Reyes Maroto, una figura recurrente en las quinielas de Pedro SÔnchez, fue finalmente la designada.
Maroto, economista de profesión, inició su trayectoria polĆtica en la Asamblea de Madrid en 2015 como parte de la candidatura liderada por Ćngel Gabilondo. Desde entonces, ha sido una presencia constante en las especulaciones sobre cambios en el Gobierno de Pedro SĆ”nchez, a pesar de que SĆ”nchez le quitó el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo para proponerla a unas elecciones que la avocaron al fracaso en el Ayuntamiento de Madrid.
UNA CARRERA MINISTERIAL DESTACADA
Cuatro meses despuĆ©s de ser elegida como candidata para el Ayuntamiento de Madrid, Maroto dejó de ser ministra de Industria, Comercio y Turismo. Pedro SĆ”nchez, en una comparecencia, destacó su papel clave en la reindustrialización de la economĆa y su contribución para impulsar el comercio y el turismo en la etapa pospandĆ©mica.
Maroto ha sido una figura en ascenso desde que SĆ”nchez la llevó al Gobierno en 2018. Su Ćndice de conocimiento, segĆŗn el Centro de Investigaciones Sociológicas, es del 49,6%, a pesar de haber reconocido que serĆ” la ministra que mĆ”s tiempo permanecerĆ” en el cargo. Su gestión incluye crisis cruciales como la del metal de CĆ”diz, negociaciones internacionales con empresas como Alcoa, y la atracción de inversiones millonarias.

Durante su tiempo como ministra, Maroto tuvo un papel fundamental en la crisis del metal de CÔdiz, logrando sentar a patronal y sindicatos para negociar soluciones. AdemÔs, viajó a Estados Unidos para negociar con la cúpula de Alcoa la reapertura en Galicia y Asturias. También se le atribuye haber conseguido nuevos inversores en Abengoa y Alu Ibérica, asà como la adjudicación de un Hub para las instalaciones de Nissan en Barcelona.
El Gobierno le ha apuntado el tanto de millonarias inversiones, como la de Volkswagen para la gigafactorĆa en Sagunto, o las de Maersk y Cisco. SĆ”nchez ha destacado en varias ocasiones que auspició un acuerdo en la empresa de galletas Siro en Castilla y León, cuando, Ā«altavoz en manoĀ», se dirigió a los trabajadores de la compaƱĆa que afrontaban los despidos. Ā«Siempre dio la cara, se remangó y encontró solucionesĀ», ha rematado el presidente del Gobierno. Sin embargo, no fue suficiente para mantener su cargo como ministra.
LA APUESTA POR MADRID Y EL RETO ELECTORAL
La elección de Maroto no estuvo exenta de conflictos internos en la federación madrileña del PSOE. La candidatura de Mercedes GonzÔlez, desplazada por Maroto, generó tensiones que se reflejaron en la lucha por el control de las listas electorales. Maroto, respaldada por la dirección del partido, rechazó la lista propuesta por GonzÔlez, configurando asà su propio equipo.
Maroto, vecina de Alcorcón, enfrentó el reto de liderar al PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, una posición que no ha sido históricamente la mĆ”s fuerte para el partido. A pesar de su condición de forastera en la capital, Maroto buscó destacar su conexión con Madrid al afirmar que vivĆa en la ciudad por trabajo y dormĆa en Alcorcón, como muchos madrileƱos.

Consciente de que se enfrentaba a JosĆ© Luis MartĆnez-Almeida, Maroto no tenĆa mĆ”s opciones que hacerse conocida entre los madrileƱos. Su objetivo era sacar al PSOE de la cuarta posición en la capital, una tarea desafiante que no fue posible cumplir para Maroto.
REYES MAROTO Y EL DECLIVE DEL PSOE EN MADRID
Reyes Maroto se presentó como la apuesta del PSOE para el Ayuntamiento de Madrid en un contexto polĆtico marcado por la complejidad y la competencia interna. Con una destacada carrera ministerial y la resolución para afrontar los retos electorales, Maroto se perfilaba como una figura perseverante y comprometida con llevar al PSOE a una posición mĆ”s relevante en la capital espaƱola.
Sin embargo, no fue suficiente para hacerse con la alcaldĆa de Madrid ni para levantar al PSOE del agujero en el que ha parecido esconderse en la capital. Su gestión no ha tenido grandes polĆ©micas, mĆ”s allĆ” de algunas palabras tras la erupción del volcĆ”n de La Palma que tuvo que matizar posteriormente.



