En un enclave privilegiado, pero escondido de los voraces turistas, se encuentra uno de los lugares más impresionantes de Madrid. Escondidos tras el Palacio Real, los Jardines del Moro esperan ser descubiertos por los madrileños.
Descubre la historia de estos mágicos jardines. Allà dentro tendrás la posibilidad de alejarte del mundanal ruido sin salir prácticamente del centro de la capital.
¿Quién era el ‘moro’?
Cuando el antiguo Alcázar de Madrid desaparece devorado por las llamas, el rey Felipe V decide construir un monumental palacio. En seguida este monumento se convertirá en la envidia de Europa.
Sin embargo, el Madrid de aquella época se acababa justo en la parte trasera de esta residencia real. Este lÃmite lo dibujaba el rÃo Manzanares que actuaba como frontera natural.

Pero, ¿de dónde viene este curioso nombre? Como ya hemos dicho, estos terrenos estaban abandonados, sin embargo, aquà sucedió un importante episodio de la historia de Madrid.
Alà Ben Yusuf era un musulmán que se armó de valor para reconquistar Madrid. Para ello, cogió a todo su ejército y se dirigió a la ciudad. Cuando llegó a la villa, plantó su campamento a los pies de la muralla.
Justo el lugar donde este guerrero árabe esperó entrar en Madrid fue bautizado como “Campo del Moro”. De aquà tomarÃa posteriormente su nombre estos jardines anexos al Palacio Real.
Las reinas que crearon esta maravilla
En el siglo XVI Felipe II comprarÃa estos terrenos para unirlos al Palacio Real. A pesar de ello, era imposible edificar aquà nada por el gran desnivel que existÃa entre esta ladera y el rÃo.
SerÃa la reina Isabel II la que decidirÃa que era buena idea construir aquà unos jardines para completar la obra de su domicilio real.  En 1844 el arquitecto Narciso Pascual y Colomer se pondrÃa a trabajar en el encargo de su majestad.

Aunque serÃa Isabel II la que idearÃa los Jardines del Moro, lo cierto es que el aspecto actual se lo debemos a la reina MarÃa Cristina de Habsburgo. Esta se encargarÃa personalmente de realizar una gran reforma en el año 1890.
Los Jardines del Moro está formados por un conjunto casi infinito de caminos donde poder perderse y olvidar por completo la ajetreada vida de la capital. Descubrir sus secretos es todo un lujo al alcance de cualquier madrileño.
Las dos fuentes de los Jardines del Moro
Si hay dos monumentos dentro de los Jardines del Moro que merecen nuestra atención estas son sus dos fuentes. Ambas son protagonistas indiscutibles de este singular lugar.
La fuente de las Conchas se sitúa en el eje de los jardines, en la zona en la que confluyen dos de los grandes paseos de esta estancia tan real.

Este monumento originalmente fue concebido para adornar los jardines del Palacio del Infante Don Luis, en Boadilla del Monte. Allà vivÃa el hijo de Felipe V y hermano del futuro rey, Carlos III.
El arquitecto Ventura RodrÃguez serÃa el encargado de realizar esta fuente. Hasta el siglo XIX estuvo en Boadilla, sin embargo, sus dueños decidieron regalarse a Fernando VIII. Finalmente en 1845 acabarÃa aquÃ.
La otra fuente es conocida como “fuente de los Tritones”. Como la anterior, fue instalada en 1846 procedente de los jardines del Palacio de Aranjuez.

En la actualidad, esta fuente es considerada como la más antigua conservada en Madrid. Se construyó copiando un diseño de otra que se encontraba en el Palacio del Buen Retiro.
Hay otra más pequeña pero igual de bonita. Se trata de la ‘fuente de la Almendrita’. Para encontrarla hay que adentrarse en los rincones más frondosos de los Jardines del Moro.
Los románticos estanques de los Jardines del Moro
Dentro de los Jardines del Moro podemos encontrar un total de tres estanques donde poder ver cómo disfrutan los animalillos dentro del agua.
El Estanque de Carruajes es el más grande de todos. Se encuentra en la zona más próxima al paseo de la Virgen del Puerto. En el centro tiene un pequeño puente que lo atraviesa.

Para encontrar el Estanque de la Chata tienes que estar muy atento. Los matorrales y bambús lo suele ocultar. Una pequeña estatua a su lado homenajea a La Chata, la querida hermana de Alfonso XII.
El último de los lagos es conocido como Estanque de la Cascada. Este no se puede visitar pues se encuentra en la zona más cercana al Palacio Real y está restringida la entrada.
Las leyendas que custodian sus caminos
En los Jardines del Moro hay un recorrido serpenteante que te permite perderte contemplando numerosas especies animales y vegetales. Muy conocidos son los gatitos y pavos reales que viven entre sus rejas.
En total existen 16 caminos y 9 bosquetas. Paseo de los Castaños, de las Minas, de los Mosquitos, de las Hayas… los nombres son infinitos, al igual que las sensaciones que puedes vivir en ellos.

Existen varias leyendas en torno a los Jardines del Moro. Una de ellas tiene como protagonista un espÃritu. Al parecer, este alma en pena deambulaba enmascarado por los jardines.
De vez en cuando, se les solÃa aparecer a las nobles de la época buscando el amor. Desde los arbustos las llamaba para enamorarlas.
Es curioso porque en aquella época, varias de ellas le atribuyeron sus embarazos a este suceso “supuestamente” paranormal.
Asà disfrutaban los reyes de estos jardines
Paseando por sus caminos podrás encontrar varias edificaciones que dan pistas de cómo aquellos reyes que habitaron el Palacio Real disfrutaban de su tiempo libre en este lugar.
Enrique Repullés Segarra serÃa en encargado de diseñar dos curiosas estancias: el chalet de la Reina y el Chalet del Corcho.

El Chalet de la Reina recuerda a las tÃpicas construcciones tirolesas con el tejado a dos aguas para evitar la acumulación de nieve. Fue construido en 1989.
Allà pasaban las tardes la familia real. En el centro tenÃa un gran salón. A los lados, un tocador y un baño. También tenÃa un apartado donde oficiar misa. Actualmente está totalmente vacÃo.

Por su parte, el Chalet del Corcho toma su nombre del material con el que están recubiertas sus paredes. En su parte más alta tiene un pequeño mirador.
Sus paredes son grandes cristaleras. Si te asomas, podrás ver que está vacÃo. En la actualidad se encuentra en muy mal estado de conservación.
La gruta secreta de los Jardines del Moro
Otra de las curiosidades que uno puede descubrir en estos jardines es una gruta artificial creada por el arquitecto Juan de Villanueva en el año 1811.
José I le encargarÃa construir un túnel que conectara el Palacio Real con la Casa de Campo. El hermano de Napoleón tenÃa miedo y pensó que era buena idea tener un lugar que le permitiera huir.

Este túnel comienza bajo las escaleras de entrada a los Jardines del Moro. Acaba justo en las inmediaciones del Puente del Rey, ya en el rÃo Manzanares.
Con la expansión de la M-30, el túnel quedó asilado, por lo que se tuvo que cerrar. finalmente, con el soterramiento de la carretera, este secreto madrileño quedo totalmente sepultado olvidado para siempre.
Si quieres pasar un buen rato disfrutando de un buen libro y descansando de la ciudad, el mejor lugar para poder olvidarte de todo es acercarte a este desconocido lugar y perderte por los Jardines del Moro.



