A orillas del rÃo Manzanares se encuentra una pequeña construcción que muchas veces pasa desapercibida para muchos de los paseantes. Esta es la ermita de la Virgen del Puerto.
Este pequeño templo fue un capricho del Marqués de Vadillo que, gracias a un milagro, darÃa lugar a una de las romerÃas más famosas de Madrid: La Melonera. Conoce esta curiosa historia de amor a orillas del Manzanares.
El ‘antiguo’ Paseo Nuevo de la Corte
Cuando llegó Felipe V a Madrid, se decide embellecer los alrededores del gran alcázar de la capital. Para ello, se inicial una serie de reformas para convertir la orilla del Manzanares en un gran paseo.
Los borbones querÃan despojar a Madrid de su carácter de pequeña villa. Por este motivo, estos primeros reyes de esta nueva dinastÃa francesa serÃan recordados por sus grandes inversiones en obras públicas.
En aquel tiempo, aquella zona de Madrid era simplemente una de las entradas a la ciudad. Por allà desfilaban a diario cientos de lavanderas que bajaban al rÃo a lavar la ropa a mano.

El arquitecto encargado de realizar tal encargo fue Pedro de Ribera. Lo primero que hizo fue ordenar el terreno existente entre el rÃo madrileño y el Campo del Moro.
Este era un famoso arquitecto madrileño, que nació en el barrio de Lavapiés. Otra de sus obras más famosas serÃan el Puente de Toledo, la Iglesia de San Cayetano y numerosos palacios de nobles de la capital.
El Marqués de Vadillo: uno de los grandes corregidores de Madrid
El que depositó toda su confianza en Pedro de Ribera fue Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre, marqués de Vadillo. En tiempos de Carlos III y Felipe V fue corregidor de Madrid hasta su muerte.
Aunque nació en Soria, su familia tenÃa territorios en Extremadura. Por este motivo, pasaba largas temporadas en aquellas tierras hasta que, a finales de 1689 fue nombrado corregidor de la ciudad de Plasencia.

Allà mantendrÃa una relación muy Ãntima y fuerte con la patrona de la capital del Jerte: la Virgen del Puerto. Esta devoción marcarÃa su vida y su paso por la ciudad de Madrid.
La leyenda cuenta que la Virgen del Puerto de Plasencia debe su nombre a que esta talla fue trasladada desde el puerto de Lisboa a la ciudad extremeña durante la invasión árabe. A partir de aquà se convertirÃa en su patrona.
El Marqués de Vadillo se fue de Plasencia siendo muy querido. Cuando llegó a Madrid fue nombrado corregidor de la Villa. Este fue muy conocido por la cantidad de festejos que organizaba anualmente.

Uno de sus encargos fue construir una ermita en honor a su querida virgen placentina en medio del Paseo Nuevo de la Corte. A partir de aquÃ, este cambiarÃa el nombre a esta vÃa y pasarÃa a ser “Paseo Virgen del Puerto”.
La ermita de la Virgen del Puerto, el capricho del Marqués de Vadillo
La ermita de la Virgen del Puerto es una de las primeras construcciones barrocas que se pueden encontrar en España. Además de ser un capricho del Marqués de Vadillo, esta se construyó para que las lavanderas cumplieran con sus obligaciones religiosas.
La iglesia se empezó a construir bajo el mando de Pedro de Ribera en el año 1716 y tan solo hicieron falta dos años para que esta fuera realidad. Además del templo, este arquitecto diseñarÃa también el paseo que trascurre desde el Puente de Segovia al Campo del Moro.

Durante la Guerra Civil, este lugar de Madrid se convirtió en todo un frente de batalla. Por este motivo, la pequeña ermita acabó prácticamente destruida. De hecho, estos destrozos hicieron que tanto el retablo como la virgen se perdieran.
Lo que hoy podemos encontrar aquà es una reconstrucción que se realizó en el año 1945. La Virgen del Puerto de Madrid es una copia de la talla que se encuentra en Plasencia.

Antes de morir, el Marqués de Vadillo pedirÃa ser enterrado a los pies de la Virgen del Puerto de esta madrileña ermita. Allà se puede visitar el sepulcro de uno de los grandes corregidores de Madrid.
La verbena de la Melonera, la última oportunidad del año de bailar un chotis
Igual de importante que el propio templo es la explanada que rodea a la Ermita de la Virgen del Puerto. Allà surge una de la fiesta que da fin a la temporada de verbenas madrileñas.
El 8 de septiembre era tradición sacar a la Virgen del Puerto en procesión por la orilla del Manzanares. Allà todo se engalanaba con flores y todos los madrileños acudÃan a venerar fielmente a esta imagen.

Esta romerÃa es conocida como ‘La Melonera’. Y el origen de su nombre es doble. La primera leyenda cuenta que habÃa una novia apunto de casarse en el altar, pero el novio la dejó plantada.
Cuando la virgen (melonera) viene, la golondrina se va”
Dicho popular madrileño
La joven le pidió a la virgen que este volviera y ella le concedió tal milagro. En agradecimiento, esta chica robó un melón y lo llevó a la ermita como ofrenda por tal favor.
La Virgen del Puerto, sin embargo, una noche se le apareció en sueños. Esta le dijo a la novia que si conseguÃa que su novio se comiera el melón, este serÃa el mejor marido del mundo.
La otra versión es menos fantasiosa y cuenta que en aquellas inmediaciones los fruteros solÃan instalar un montón de puestos vendiendo melones. De ahà que adquiriera este curioso nombre.

Durante la guerra civil, esta verbena se desplazó a un lugar más seguro y se empezó a celebrar en el distrito de Arganzuela. Cuando todo se tranquilizó, nunca más volvió a su lugar original.
‘La Melonera’ es la última verbena del año. Con ella se le da fin al verano y la bienvenida al otoño. Es la última oportunidad que tienen los madrileños de lucir mantón y bailar chotis al aire libre.



