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El caso de la Policía Municipal que disparó a un hombre armado en Fuencarral

El sospechoso había agredido presuntamente a un vigilante de Metro en Pitis antes de refugiarse en la vivienda. La Brigada de Homicidios de la Policía Nacional investiga la actuación policial.

La Policía Municipal de Madrid disparó el 5 de septiembre contra un hombre armado que retuvo a una pareja en Fuencarral-El Pardo. El sospechoso, presunto autor de los hechos (la persona a la que se atribuye el suceso, sin que exista aún condena), había agredido antes a un vigilante de seguridad de Metro en la estación de Pitis y huyó a la carrera, según la información policial.

Así fue la persecución desde la estación de Pitis hasta la vivienda

Los hechos se remontan al 5 de septiembre. La Policía Municipal recibió el aviso después de que un hombre hubiera agredido presuntamente a un vigilante de seguridad de Metro en la estación de Pitis. A la llegada de los agentes, el sospechoso emprendió la huida a la carrera y llegó a enfrentarse físicamente con los policías que trataban de interceptarlo.

Durante la persecución, accedió a una vivienda situada en la avenida Ventisquero de la Condesa, en el distrito de Fuencarral-El Pardo. En el interior se encontraba una pareja, a la que retuvo mientras portaba al menos tres cuchillos. No hubo víctimas mortales.

Al llegar al inmueble, los agentes intentaron que el individuo depusiera su actitud. La investigación sigue abierta. Ante su negativa y la situación de riesgo, trataron de reducirlo sin recurrir al arma de fuego.

El fallo del Taser y el disparo del arma reglamentaria

Los policías municipales emplearon primero una pistola eléctrica Taser. La descarga no consiguió inmovilizarlo por completo, debido —según la información disponible— a las varias capas de ropa que llevaba puestas. El sospechoso llegó incluso a cortar con uno de sus cuchillos los cables disparados por el dispositivo eléctrico.

El dispositivo eléctrico no logró inmovilizar al hombre, protegido por varias capas de ropa, y la amenaza continuó dentro de la vivienda.

Ante la persistencia de la amenaza, uno de los policías usó su arma reglamentaria y disparó contra el individuo, que quedó neutralizado. Los sanitarios del Samur-Protección Civil lo atendieron en el lugar y lo trasladaron después a un hospital de Madrid.

El respaldo de PLUS y la investigación abierta

La Asociación Nacional de Policías Locales Unidos ha respaldado públicamente a los agentes que participaron en la intervención. Según su valoración, la respuesta policial se ajustó a a los principios de proporcionalidad y al uso gradual de la fuerza: primero las indicaciones verbales, después el Taser y, solo cuando el dispositivo eléctrico no neutralizó al individuo, el arma de fuego.

El comunicado de la organización subraya que la actuación permitió poner a salvo a las dos personas retenidas sin que se produjeran víctimas mortales. PLUS destaca la «valentía, templanza y profesionalidad técnica» de los agentes intervinientes.

La asociación considera que el episodio demuestra la preparación de las policías locales para afrontar situaciones de especial peligrosidad. Insiste en que los disparos detuvieron la amenaza sin provocar la muerte del sospechoso.

La actuación policial y las circunstancias en las que se produjo el uso del arma de fuego están siendo investigadas por la Brigada de Homicidios de la Policía Nacional, encargada de esclarecer lo ocurrido. El hombre, que según PLUS recibió el alta días después, está señalado como presunto autor de la agresión al vigilante y de la retención de la pareja. El caso permanece bajo investigación.

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El caso de la Policía Municipal que disparó a un hombre armado en Fuencarral

El sospechoso había agredido presuntamente a un vigilante de Metro en Pitis antes de refugiarse en la vivienda. La Brigada de Homicidios de la Policía Nacional investiga la actuación policial.

La Policía Municipal de Madrid disparó el 5 de septiembre contra un hombre armado que retuvo a una pareja en Fuencarral-El Pardo. El sospechoso, presunto autor de los hechos (la persona a la que se atribuye el suceso, sin que exista aún condena), había agredido antes a un vigilante de seguridad de Metro en la estación de Pitis y huyó a la carrera, según la información policial.

Así fue la persecución desde la estación de Pitis hasta la vivienda

Los hechos se remontan al 5 de septiembre. La Policía Municipal recibió el aviso después de que un hombre hubiera agredido presuntamente a un vigilante de seguridad de Metro en la estación de Pitis. A la llegada de los agentes, el sospechoso emprendió la huida a la carrera y llegó a enfrentarse físicamente con los policías que trataban de interceptarlo.

Durante la persecución, accedió a una vivienda situada en la avenida Ventisquero de la Condesa, en el distrito de Fuencarral-El Pardo. En el interior se encontraba una pareja, a la que retuvo mientras portaba al menos tres cuchillos. No hubo víctimas mortales.

Al llegar al inmueble, los agentes intentaron que el individuo depusiera su actitud. La investigación sigue abierta. Ante su negativa y la situación de riesgo, trataron de reducirlo sin recurrir al arma de fuego.

El fallo del Taser y el disparo del arma reglamentaria

Los policías municipales emplearon primero una pistola eléctrica Taser. La descarga no consiguió inmovilizarlo por completo, debido —según la información disponible— a las varias capas de ropa que llevaba puestas. El sospechoso llegó incluso a cortar con uno de sus cuchillos los cables disparados por el dispositivo eléctrico.

El dispositivo eléctrico no logró inmovilizar al hombre, protegido por varias capas de ropa, y la amenaza continuó dentro de la vivienda.

Ante la persistencia de la amenaza, uno de los policías usó su arma reglamentaria y disparó contra el individuo, que quedó neutralizado. Los sanitarios del Samur-Protección Civil lo atendieron en el lugar y lo trasladaron después a un hospital de Madrid.

El respaldo de PLUS y la investigación abierta

La Asociación Nacional de Policías Locales Unidos ha respaldado públicamente a los agentes que participaron en la intervención. Según su valoración, la respuesta policial se ajustó a a los principios de proporcionalidad y al uso gradual de la fuerza: primero las indicaciones verbales, después el Taser y, solo cuando el dispositivo eléctrico no neutralizó al individuo, el arma de fuego.

El comunicado de la organización subraya que la actuación permitió poner a salvo a las dos personas retenidas sin que se produjeran víctimas mortales. PLUS destaca la «valentía, templanza y profesionalidad técnica» de los agentes intervinientes.

La asociación considera que el episodio demuestra la preparación de las policías locales para afrontar situaciones de especial peligrosidad. Insiste en que los disparos detuvieron la amenaza sin provocar la muerte del sospechoso.

La actuación policial y las circunstancias en las que se produjo el uso del arma de fuego están siendo investigadas por la Brigada de Homicidios de la Policía Nacional, encargada de esclarecer lo ocurrido. El hombre, que según PLUS recibió el alta días después, está señalado como presunto autor de la agresión al vigilante y de la retención de la pareja. El caso permanece bajo investigación.