Si creciste escuchando las historias de La Dorada o simplemente quieres probar uno de esos restaurantes que son leyenda, tengo un plan que te va a encantar. El templo del pescado que FĂ©lix Cabeza levantĂł en los ochenta ha vuelto a la vida en pleno Pozuelo de AlarcĂłn, dispuesto a recuperar el brillo de sus mejores años. Y sĂ, sigue siendo una experiencia de alta cocina con sabor a mar.
Te hablo de un local que no es nuevo, sino un regreso: el mismo logo, la misma carta que hizo historia y ese punto canalla que solo los clásicos consiguen mantener. La Dorada Pozuelo aterriza en un centro deportivo pegado a La Finca, donde los pescados frescos y las frituras ligerĂsimas vuelven a ser las grandes protagonistas. Un viaje de la calle Orense al oeste de la capital que merece la pena, sobre todo si te gusta comer bien de verdad.
El regreso de un mito: por qué La Dorada vuelve a estar en boca de todos
FĂ©lix Cabeza es de esos personajes que parecen sacados de una novela. Con apenas nueve años casi se lo lleva el mar en Málaga al intentar pescar una dorada con las manos, y desde entonces no ha parado de renacer. Su restaurante más famoso, La Dorada, llegĂł a tener sucursales en Sevilla, Barcelona, ParĂs y Miami, y en sus reservados se sentaban polĂticos, empresarios y hasta los Reyes. Ahora, tras superar mil y una tormentas, el hostelero ha decidido volver a levantar el vuelo en Pozuelo de AlarcĂłn.
El nuevo local es un guiño a la esencia de siempre. Está en el centro deportivo Reebok Sports Club La Finca, junto a la exclusiva urbanizaciĂłn, y conserva ese aire de restaurante de pescado serio pero nada encorsetado. El propio Cabeza sigue cantando la carta con una profesionalidad y una simpatĂa que te conquistan desde el primer minuto. A su lado, una excelente jefa de sala imprime un ritmo que demuestra que aquĂ se viene a disfrutar sin prisas.
Qué pedir y por qué el viaje a Pozuelo merece la pena
La carta es un homenaje a los platos que convirtieron a La Dorada en un referente. Los huevos fritos con chanquetes son un clásico irresistible: crujientes por fuera y con una yema que se deshace sobre el pescadito. El salpicón de bogavante, fresco y con el punto justo de acidez, es otra de las joyas. Y, por supuesto, no puedes irte sin probar la dorada a la sal, el plato que dio nombre al imperio.
Pero si hay algo que me robĂł el corazĂłn fueron las natillas espesas. Solo por su textura, densa y sedosa, ya compensa el trayecto desde el centro de Madrid. Cuentan que el lenguado a la sal tambiĂ©n es extraordinario, aunque el dĂa que fuimos se lo habĂan llevado casi entero para el servicio de delivery, una de las patas actuales del negocio. AnĂ©cdotas aparte, la calidad del producto es incuestionable y el trato, cercano y profesional.
Los precios están a la altura de la experiencia: calcula unos 92 euros por persona, un ticket propio de los mejores tiempos de la calle Orense. No es barato, pero cada bocado recuerda por quĂ© este lugar ha sido durante dĂ©cadas sinĂłnimo de alta gastronomĂa madrileña.
Comer en La Dorada es regresar a los años dorados del pescado fresco en Madrid, con un servicio impecable y una historia que se saborea en cada plato.
UbicaciĂłn, horario y cĂłmo reservar
El restaurante está dentro del centro deportivo Reebok Sports Club La Finca, en Pozuelo de Alarcón, muy cerca de la carretera de Carabanchel. Aunque el horario puede variar, lo habitual es que abran para comidas y cenas de martes a domingo. Te recomiendo llamar para confirmar y, sobre todo, anticipar la reserva porque las mesas vuelan, sobre todo los fines de semana.
No hay página web oficial con reserva online, asà que lo más sensato es levantar el teléfono y hablar con ellos. El ambiente es tranquilo y elegante, perfecto para una celebración o para darte un capricho sin necesidad de excusas. Si vas en coche, llegarás fácil y hay aparcamiento en las inmediaciones.
📌 Ficha del Plan
- Tipo de ocio: Restaurante de alta gastronomĂa especializado en pescado.
- Precio medio: 92 euros por persona.
- Para quién es ideal: Amantes del buen pescado, parejas que celebran una ocasión especial y grupos de amigos con ganas de un clásico renovado.








