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lunes, 26 septiembre 2022 20:27

Chaletazo con piscina: la gran vida de los okupas de Colmenar Viejo mientras las administraciones “callan”

La práctica de la okupación cada vez está más extendida por todo el territorio nacional. Algo que se incrementa en verano, donde muchos ciudadanos “abandonan” su casa habitual en vacaciones. Una situación que, en Colmenar Viejo, han aprovechado unos okupas para hacerse con un chalet con piscina particular… del que no se quieren marchar. Y del que las administraciones no pueden echarles.

Con la llegada de las vacaciones, cada vez son más los ciudadanos que temen irse de vacaciones. Y es que el periodo vacacional parece ser el favorito de los okupas para conseguir “un nuevo hogar”… totalmente gratis. Es lo que ha sucedido en Colmenar Viejo, donde unos okupas han decidido quedarse con el chalet de Hortensia. Una mujer, de 97 años de edad, que se ha quedado sin casa, mientras sus nuevos “inquilinos” disfrutan de los lujos de la vivienda de forma totalmente despreocupada. Tanto económica como medioambientalmente.

CHALET CON PISCINA DE MÁS DE 2.000 EUROS DE GASTO

Así pues, sonada ha sido la okupación del chalet que ha tenido lugar en Colmenar Viejo. Y es que la anciana se ha quedado sin vivienda, debido a que unos okupas han decidido hacer de su casa su nuevo hogar. Eso sí, sin pagar “ni un duro” a Hortensia.

Una okupación que los propios delincuentes intentan justificar, destacando ante los medios de comunicación que su único propósito con la okupación de la casa de Hortensia es tener un hogar. Una casa, ya que no pueden permitirse una por su propia cuenta.

Eso sí, los okupas han decidido aprovechar la coyuntura, y las instalaciones del chalet de Colmenar Viejo. Así pues, ni cortos ni perezosos, no han dudado en aprovechar la piscina privada del chalet para refrescarse ante las altas temperaturas que se han vivido este verano en Madrid. Un llenado de la piscina que ha provocado que la familia propietaria haya recibido una factura del agua de más de 2.000 euros. Dinero gastado por los okupas en tener a su disposición, no sólo un bonito chalet gratis, sino también una piscina privada para pasar el verano.

Un gasto que no sólo supone un brutal gasto para la familia de la anciana, sino también un auténtico ejercicio de despreocupación medioambiental por parte de los okupas. Y es que pocos son los que parecen recordar la brutal sequía que azota al país. Una sequía que no parecen notar los okupas desde su nueva piscina en Colmenar Viejo.

LAS ADMINISTRACIONES “CALLAN” ANTE LOS OKUPAS DE COLMENAR VIEJO

Situación ante la que la familia de Hortensia asegura sentirse completamente desolados. Y es que, a pesar de contar con las escrituras de la casa, y de haber intentado conversar con los okupas, siguen sin haber conseguido recuperar su vivienda.

Una vivienda que difícilmente podrán recuperar, ya que la legislación actual, y según las actuaciones de las distintas administraciones, los okupas acaban teniendo “preferencia” en el caso de las viviendas usurpadas ilegalmente. “Lo estamos llevando muy mal. Porque no hay derecho […] Tienen prioridad ellos, antes que nosotros […] A mí me da la sensación de que están todos compinchados” lamentaba la hija de la víctima ante las cámaras de Antena 3.

Sentimientos de desamparo y enfado contra las administraciones, que mantienen el silencio ante estas constantes okupaciones, que no han pasado desapercibidas en las redes sociales, donde muchos usuarios no han dudado en mostrar su apoyo a la familia. También sus críticas hacia los agentes políticos y judiciales. “La policía amenaza a la familia por si intenta entrar en su casa. Jueces y políticos les amparan, a los okupas. Nadie hace nada” lamentan en las redes sociales.

Inacción de las administraciones públicas ante esta violación del espacio privado que indigna, cada vez más, a todos los ciudadanos. Ciudadanos ahogados y preocupados por sus viviendas. Y que sufren por su inseguridad, mientras los okupas, de forma totalmente gratuita, siguen enarbolando su derecho a una vivienda para okupar los hogares ajenos. Eso sí, preferiblemente, de grandes dimensiones, y con una piscina donde el calor de Madrid se disfruta mucho mejor.