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miércoles, 7 diciembre 2022 5:33

Una atracción turística poco concurrida

En la actualidad, los Jardines del Campo del Moro son una atracción turística de primer orden. Los guías para visitantes animan a acercarse a contemplarlos, sin embargo, lo normal es encontrar muy poca gente paseando por sus caminos. Por eso, es un lugar muy apetecible para algunos madrileños que buscan un lugar tranquilo donde relajarse.

Los Jardines del Campo del Moro son un recinto situado al pie del Palacio Real, en la margen izquierda del río Manzanares. Gestionado por Patrimonio Nacional, fue declarado de interés histórico-artístico en 1931.

Sin duda es uno de los parques más cuidados y más atractivos de la capital. Sin embargo, lo habitual es encontrar pocas personas recorriéndolo. Eso sí, las fotos que salen de aquí son de las más sorprendentes por los aficionados.

Es posible que desde la apertura del Museo de las Colecciones Reales estos jardines ganen en afluencia de público. Desde el acceso previsto en la planta más baja de esta nueva institución el paso al Campo del Moro será más fácil. De hecho, será una forma de integrar este espacio en la zona turística del Palacio Real y la Catedral.

¿POR QUÉ ESTE NOMBRE?

Su curioso nombre se debe a que en el año 1109 el caudillo musulmán Alí Ben Yusuf acampó su ejército árabe en este lugar. Fue en tiempos de Isabel II cuando se decidió crear unos jardines que realzaran la grandeza del Palacio Real y estuvieran a su altura. El arquitecto mayor del Palacio, Narciso Pascual y Colomer, fue el encargado de realizar su diseño. De esta época es el eje central que une el Palacio con la ribera del río Manzanares y las dos fuentes monumentales.

FUENTES Y SORPRESAS

De la reina Isabel II se conserva una estatua en el lado norte del recinto y las fuentes monumentales son las de las Conchas y de los Tritones, situadas en el eje principal, forman parte de la zona más señorial del recinto. El resto del parque es más boscoso, con caminos serpenteantes, sin perder su aire señorial.

La Fuente de las Conchas, labrada en mármol blanco, está poblada de personajes mitológicos. La Fuente de los Tritones, también labrada en mármol blanco con estos mismos personajes legendarios, muestra cuatro tritones en su base. Construida en Italia, fue trasladada a España en 1656 e instalada en el Jardín de la Isla, Aranjuez. Hasta que se colocó definitivamente en los Jardines del Campo del Moro al pie del Palacio Real.

Paseando por los caminos de los Jardines, el visitante va encontrando otros elementos interesantes, camuflados entre la vegetación y los giros de los senderos. Por ejemplo, el Chalet de Corcho y el Chalet de la Reina, que fueron incorporados en la ampliación de los jardines llevada a cabo en la última década del siglo XIX bajo la dirección del maestro jardinero Ramón Oliva.

Jardines Campo del Moro

También puedes toparte con la mencionada estatua de la reina Isabel II, impulsora del primer proyecto de los jardines. A poca distancia está la escultura de su marido, Francisco de Asís de Borbón.

Otro elemento curioso es una casita elevada, casi a modo de hórreo. Está ubicada en el rincón suroeste y no aparece señalada en el plano del recinto. De hecho, no se ve desde dentro porque los caminos no llegan hasta esa zona.

La vegetación de los Jardines del Campo del Moro es espesa y las labores para su cuidado y mantenimiento son constantes. Contiene unas 70 especies de árboles, algunos de ellos centenarios y de una altura impresionante. Entre la fauna existente, destacan los pavos reales que deambulan a sus anchas por todo el recinto. Es habitual verlos rodeados de turistas, que tratan de fotografiarlos o de retratarse a su lado.

POR DÓNDE ENTRAR

La entrada a los Jardines del Campo del Moro es gratuita. El horario es de 10 a 18h en los meses de octubre a marzo. Y de 10 a 20h entre abril y septiembre. Pese a hallarse en un lugar tan turístico y tan céntrico, junto a la plaza de España, debajo del Palacio Real y al lado del parque Madrid Río y del acceso a la Casa de Campo, los Jardines continúan siendo un lugar poco visitado, muy tranquilo, ideal para descansar y relajarse por sus caminos o tomarse unas fotos sorprendentes.