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lunes, 4 julio 2022 23:24

Un recorrido por el corazón de Madrid a través de su arteria más larga: la calle Alcalá

Recorrida a diario por cientos de madrileños y turistas, la calle Alcalá sigue ocupando el pódium de las vías más populares de la ciudad. Casi 11 kilómetros de recorrido, 544 números de portales y más de 600 años de historia tiene la calle más larga de Madrid y tercera en España, detrás de Gran Vía de les Corts Catalanes y la Calle València, ambas pertenecientes a Barcelona.

Desde el kilómetro 0 de la Puerta del Sol hasta el barrio de San Blas-Canillejas la calle más con mayor longitud de la capital abarca nada más y nada menos que cinco distritos: Centro, Retiro, Salamanca, Ciudad Lineal y San Blas-Canillejas. A través de su recorrido se pueden ver emblemáticos edificios madrileños como el Círculo de Bellas Artes, el Banco de España, la estatua de Cibeles y el Palacio de Cibeles.

A pesar de que hoy en día se la conoce como calle de Alcalá debido a que va a parar al municipio de Cervantes, Alcalá de Henares, en sus orígenes era conocida como Calle de los Caños de Alcalá puesto que en este camino se encontraba una fuente que tenía mala fama por los actos vandálicos que acontecían tras ella. Para poner fin a los problemas ocasionados en esta céntrica calle, Felipe II decidió trasladar la corte a Madrid poniendo de moda esta zona de la capital en la que los nobles construyeron sus nuevas viviendas.

Desde ese momento, la avenida pasó a denominarse como se la conoce actualmente, desapareciendo el caño que daba nombre al camino. Aunque ahora al pensar en la calle Alcalá nos viene a la menta un bullicio de personas y una gran diversidad de comercios, esto no ha sido siempre así.

UNA CAÑADA PARA LOS GANADEROS

Al principio era una cañada que permitía a los ganaderos trasladar a sus animales. Por aquel entonces, una vez al año se celebraba la fiesta de la trashumancia en la que los pastores reivindican el uso de la calle de Alcalá como cañada. Sin embargo, poco a poco se fue estirando hasta llegar a los más de 10 kilómetros de extensión que caracterizan a la concurrida calle, poniendo fin a su utilidad ancestral.

La actividad comercial se centra principalmente en su tramo inicial mientras que en su segundo tramo se concentra el área más residencial. En su último tramo la calle atraviesa el distrito de Barajas donde se encuentra la mayor actividad industrial, por lo que es una calle con un cierto “poder financiero”.

Olivares de gran densidad atravesaban el camino de la actual calle. Los malhechores y ladrones aprovechaban las dimensiones de los árboles para cometer robos a los viajeros y comerciantes de la zona. Además de ser la calle más larga de Madrid, la calle de Alcalá puede presumir de nacer en el centro mismo de España, en el kilómetro 0 de la Puerta del Sol.

Las grandes plazas de toros de Madrid siempre han estado en la calle Alcalá, por lo que se puede considerar que la historia de esta vía está muy relacionada con la tauromaquia. Desde el siglo XV los festejos taurinos se celebraban en la Plaza Mayor pero dos siglos después se decidió trasladar la mayor parte del mundo taurino a la simbólica calle. Allí se construyó una plaza de toros que fue derribada para levantar en su lugar la actual Plaza Monumental de Las Ventas.

Sus cientos de años de historia han permitido que la céntrica avenida sea protagonista de numerosos acontecimientos que marcaron a los madrileños para siempre. Entre todos ellos, destaca la inauguración del Círculo Monárquico Independiente que tuvo lugar en la mencionada calle y que dio inicio a la llamada “quema de conventos”. Con el paso del tiempo la calle Alcalá se ha ido poblando y urbanizando, convirtiendo el antiguo camino en una de las principales arterias del corazón de la capital.