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miércoles, 6 julio 2022 12:49

Florecen los cerezos de la Quinta de los Molinos, un espectáculo de la primavera amenazado por el cambio climático

El espectáculo más especial de la primavera vuelve a la Quinta de los Molinos. Con casi 2.000 almendros, este parque histórico de la ciudad de Madrid se tiñe de rosa a finales de febrero y principios de marzo gracias a la floración de estos ejemplares. La primavera avisa de su llegada en todo su esplendor gracias a los almendros de este parque que florecen cada año antes debido al cambio climático. Además, a causa de estos cambios a largo plazo de las temperaturas y de los patrones climáticos, los almendros de la Quinta de los Molinos permanecen en flor tan solo unas semanas, algo que no ocurría el pasado.

El medio ambiente sigue siendo la asignatura pendiente de Madrid. Si bien recientemente el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha abierto una causa contra la capital por no cuidar de la calidad del aire, el cambio climático también asola Madrid. Cada año, los inviernos son menos fríos y la primavera acecha antes de su fecha prevista de llegada. Esto precisamente se hace latente en la Quinta de los Molinos cuyos almendros florecen cada año de forma prematura avisando de que ya llega la primavera anticipada.

Tradicionalmente, los almendros de este parque madrileño sacaban sus pétalos a principios de marzo, sin embargo, las suaves temperaturas están haciendo florecer a estos ejemplares en febrero. Este año no iba a ser menos y ya, a 7 de febrero de 2022, han comenzado a salir los primeros pétalos de estos ejemplares. No obstante, para la explosión final habrá que esperar a que finalice el mes bisiesto.

Pero el cambio climático no sólo afecta a la llegada de la floración, sino también está haciendo que este fenómeno de la naturaleza dure menos. En los últimos años, tan solo se han podido admirar estas flores rosas y blancas durante dos semanas haciendo que muchos lleguen tarde al espectáculo.

el cambio climático no sólo afecta a la llegada de la floración, sino también está haciendo que este fenómeno de la naturaleza dure menos

Con un siglo de edad, los miles de ejemplares de almendro yacen en lo alto del parque de la Quinta de los Molinos. Este espacio verde se sitúa en el distrito de San Blas-Canillejas en las inmediaciones de la parada de Metro de Suanzes. Delimitado por la calle más larga de Madrid, la calle Alcalá, esta finca de recreo se ha popularizado mucho entre los madrileños. Y es que el espectáculo de la floración de los almendros, que tiñen de rosa palo y blanco este parque, es visitado por cerca de 4.000 personas al día cuando se da este fenómeno.

LA FINCA DEL CONDE TORRE ARIAS

La Quinta de los Molinos es un jardín de uso público cuyo origen es una finca de recreo rústico urbana con zonas de explotación agrícola. Este parque fue en su día propiedad del Conde Torre Arias que regaló este parque en 1920 al arquitecto alicantino César Cort Botí. El arquitecto era profesor de Urbanismo en la Escuela de Arquitectura, una profesión que compaginaba como concejal del Ayuntamiento de Madrid. Es por ello que Cort Botí utilizó la Quinta de los Molinos para su proyecto personal plantando los almendros y construyendo una finca agrícola de estilo racionalista con un marcado carácter mediterráneo.

A parte de las zonas verdes, la Quinta de los Molinos dispone de edificios y arquitecturas declaradas de alto interés. Un estanque, un molino y el edificio conocido como Casa del Reloj se funden con la naturaleza en las 25 hectáreas de arbolado que tiene este parque público madrileño. Su riqueza patrimonial hizo que en 1997 fuera declarado parque histórico de Madrid y Bien de Interés Cultural (BIC). Gracias a estas figuras, la Quinta de los Molinos es un lugar protegido por las instituciones que deben velar por su futuro cada año más amenazado por el cambio climático.