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viernes, 1 julio 2022 21:36

Conoce a los ilustres que custodian la Biblioteca Nacional desde la gran escalinata

Situada en el Paseo de Recoletos, la Biblioteca Nacional se ha convertido en el lugar sagrado de las letras, acogiendo obras históricas de todas las temáticas posibles. Felipe V fue el rey encargado de fundar la Biblioteca Real como Biblioteca Pública de Palacio en 1712, en la que los impresores debían depositar un ejemplar de los libros impresos en España.

El edificio fue diseñado por el arquitecto Francisco Jareño, pero debido a su temprana muerte tuvo que terminar el emblemático edificio Antonio Ruiz Salces. De estilo neoclásico y planta rectangular, la Biblioteca Nacional abrió sus puertas en el año 1896, aunque su construcción comenzó a llevarse a cabo más de treinta años antes.

Su fachada llama rápidamente la atención presentando una portada encuadrada por columnas dóricas y una columnata jónica de la balconada en el piso superior. Al igual que la mayoría de edificios madrileños, la Biblioteca Nacional ha tenido que ser reconstruida en varias ocasiones, siendo la más importante entre los años 1968 y 1981.

Al entrar al “templo de los libros”, tendremos que subir por una gran escalinata exterior rematada por un pórtico y un frontón rectangular, que representan el Triunfo de las Letras, las Ciencias y las Artes. En ésta misma, encontraremos seis estatuas y once medallones que nos observarán durante nuestro camino hacia la entrada.

En un primer plano podemos ver a dos grandes ilustres de las letras españolas que vigilan sentados desde lo alto de la escalera. Se trata de Alfonso X El Sabio y San Isidoro. Pese a ser conocido por sus notables reconquistas, Alfonso X El Sabio promovió a lo largo de su vida las letras y las obras literarias.

Por su parte, Isidoro de Sevilla fue un eclesiástico católico que trabajó de enciclopedista, recopilando la historia de la gramática. Ambas esculturas de los literatos fueron llevadas a cabo por el escultor José Alcoverro con el fin de recordar a dos personas que tuvieron un gran peso cultural en el país.

Situadas más arriba y flanqueando las puertas de la entrada principal se encuentran cuatro ilustres que también influyeron en la literatura y las letras. En primer plano podemos ver al redactor de la primera gramática española, Antonio de Nebrija. Historiador, pedagogo, astrónomo y poeta, la escultura del ilustre realizada por el escultor Nogués homenajea al literato eternamente.

Luis Vives, el gran pedagogo y filosofo español, también se encuentra representado en la escalinata. El ilustre fue conocido por promover la cultura y redactar varios manuales con el objetivo de poder estudiar los grandes autores en su lengua original. Otro de los personajes distinguidos que custodian la Biblioteca Nacional es el gran poeta y dramaturgo del Siglo de Oro Español, Lope de Vega.

El famoso poeta escribió más de 3.000 sonetos y hasta 1.800 comedias, siendo uno de los grandes autores de la literatura universal. Junto a él se encuentra Miguel de Cervantes, autor de Don Quijote de la Mancha. Éste último ilustre termina de completar la suntuosa escalinata, representando sus novelas de caballería de la mano del escultor Vancell.

LOS MEDALLONES DE LOS LITERATOS ESPAÑOLES

Además de las impresionantes y realistas esculturas de los ilustres de la literatura podemos ver a otros once grandes literatos, gracias a los medallones esculpidos a lo largo de la fachada. Los autores representados son: el teólogo e historiador español, Juan de Mariana; el poeta, humanista de la Escuela salmantina, Fray Luis de León; los grandes escritores del Siglo de Oro, QuevedoCalderón , Garcilaso; el poeta y novelista español, Diego Hurtado de Mendoza; y el humanista, biólogo y novelista, Arias Montano.

Junto a todos ellos también se encuentra la representación femenina de la máxima exponente de la poesía religiosa, Santa Teresa de Jesús, el dramaturgo y poeta barroco; Tirso de Molina; el iniciador de la bibliografía moderna Nicolás Antonio; y el humanista y estudioso de las fuentes del derecho, Antonio Agustín. En su conjunto la Biblioteca Nacional tiene un valor incalculable, siendo uno de los edificios que más miradas de turistas atrae a diario.