Antonio López: el pincel que convirtió Madrid en obra de arte

Cada tarde, fiel a su cita, un señor con un caballete y una gorra roja, planta un caballete en el kilómetro cero de Madrid. Después, saca su barita mágica en forma de pincel y comienza a embrujar las calles de la capital hasta convertirlas en inmortales. Ese mago es Antonio López.

El fundador de la ‘Escuela de Madrid’ lleva años obsesionado con plasmar cómo es la capital en sus lienzos. Hoy vuelve a la Puerta del Sol y, con este acontecimiento histórico, vamos a repasar lo que él mismo ha definido como: “amor-odio” por la Villa y Corte.

ANTONIO LÓPEZ, DE TOMELLOSO A LA CAPITAL

Como si fuera un regalo, Antonio López nace el Día de Reyes del año 1936 en Tomelloso, Ciudad Real. Influenciado por su tío, también conocido como Antonio López, el manchego descubre su amor por el dibujo y decide dedicar su vida a la pintura.

La posguerra le vio llegar a Madrid en el año 1949. A la capital se trasladó para iniciar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Como todos los grandes, Antonio López dio sus primeros pasos en esta importante cantera de genios.

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Pintando uno de sus cuadros de la Gran Vía

Pocos años después, en 1955, consigue una beca que le permite viajar a Italia a conocer a los grandes maestros de renacimiento. Lo mismo hicieron muchos grandes del pincel años atrás. Sin embargo, Antonio López lejos de venir asombrado, Italia le supuso una gran decepción.

El viaje al extranjero le sirvió para darse cuenta de las grandes joyas que un día pintaron los artistas españoles. A partir de aquí, los viajes al Museo del Prado fueron continuos. Sobre todo, a ver al que Dalí bautizó en su tiempo como “el caudillo de España”: Diego de Velázquez.

UN PINTOR ‘DESESPERANTE’

La obra de Antonio López se enmarca dentro del movimiento conocido como “hiperrealismo”. Este peculiar artista se ha movido siempre en los márgenes de la vanguardia, rechazando la abstracción imperante en el arte moderno actual.

Su técnica es lenta, exasperante. Alguno dirá que incluso desesperante. En palabras del propio pintor, “Una obra nunca se acaba, sino que se llega al límite de las propias posibilidades”. Esto se traduce en que pintar un cuadro pueda llevarle años e incluso décadas.

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Posando con uno de sus cuadros

La vida cotidiana es la protagonista del legado de Antonio López. Un lavabo, las calles de Madrid… Antonio López tiene la capacidad de convertir en belleza instantes que a priori parecen banales. Con sus pinceles realiza la magia para convertirlos en inmortales.

LA FAMOSA GRAN VÍA DE ANTONIO LÓPEZ

Una de las obras más importantes para Antonio López y para Madrid, sin duda alguna, es su eterna Gran Vía. La relación entre estos dos agentes sin duda es algo simbiótico.

El pintor inmortalizó a la Gran Vía desde la calle Alcalá, como si el tiempo se pudiera parar y guardarlo para siempre sobre un lienzo.

En el cuadro, esta bulliciosa avenida aparece desierta, vacía. Tras estos duros meses de confinamiento parece que Antonio López no hacía otra cosa que pintar una premonición del futuro. Hasta este año, solo fue posible ver desierta la Gran Vía en la obra del pintor de Tomelloso.

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La técnica que utilizó para inmortalizar la Gran Vía convierte esta obra en algo único. Antonio López acudía cada mañana puntual a las 6:30 de la mañana y plantaba su caballete en medio de este cruce con la calle Alcalá.

La hora elegida no era al azar, tampoco que solo pintara en verano.  El autor quería representar la luz de un instante preciso y para ello, tenía solo unos pocos minutos durante en amanecer madrileño. Según Antonio López, lo que el pretendía era “volver a encontrar lo que vio la primera vez” que decidió posar sus pinceles sobre la Gran Vía.

Antonio López
Así pintaba la Gran Vïa

Siete años tardó en terminar este cuadro. Aunque quizás sea el más conocido, lo cierto es que esta no ha sido la única ocasión en el que Antonio López ha pintado la querida Gran Vía de Madrid.

PUERTA DEL SOL, LA GRAN OBSESIÓN DE LÓPEZ

Antonio López ha vuelto a revolucionar Madrid. Hace unas semanas, la noticia de que había vuelto a sacar sus pinceles y lienzos a las calles de la capital colmaba todos los medios de comunicación.

El caballete de López ha vuelto a echar raíces en Madrid, esta vez en otro lugar mítico: la Puerta del Sol. Para el pintor, este es mucho más que un símbolo de la capital, para él es toda una obsesión.

Antonio López sale a la calle para terminar un cuadro que inició en el año 2010 y que su obsesión le ha llevado a repetir en varias ocasiones. Todos estos lienzos fallidos los guarda en casa, como si fuera cadáveres exquisitos que no cumplen las expectativas de un genio.

Antonio López
Las distintas versiones del cuadro de la Gran Vía

La luz del verano es la musa que inspira al pintor. Por ello, cada tarde acude a la Puerta del Sol con su mítica gorra roja. Allí ha pintado sus huellas en el suelo, para posar sus pies en el mismo sitio y no perder así la perspectiva del gran epicentro de la capital.

La gente se agolpa alrededor del genio. Sus teléfonos móviles inmortalizan el momento creando una profunda metáfora pues, Antonio López, el pintor hiperrealista por excelencia, lleva toda la vida desafiando a las fotografías con su peculiar realidad.

EL MADRID DE ANTONIO LÓPEZ

El largo tiempo que invierte Antonio López en sus cuadros te permite comprobar lo que una instantánea no capta. Madrid cambia a una velocidad vertiginosa y solo sus pinceles tienen la velocidad suficiente para captarlo.

El que no cambia, siempre es él. Antonio López siempre está igual. Lo único que quiere es que “le dejen pintar”. Por ello pide que, cuando está creando, no le hablen. Todo lo demás es secundario.

Antonio López
Rodeado de decenas de personas.

Madrid y Antonio López. Antonio López y Madrid. Aunque el pintor en una charla un día reconoció que la capital “no le parece una ciudad bella o hermosa”, lo cierto es que su obra ha sabido representar es magia que hace de Madrid “la casa de todos”.

Ni la Puerta del Sol actual, ni la famosa Gran Vía han sido las únicas representaciones de las calles de Madrid que ha realizado el artista. Mari en Embajadores, Madrid desde el Cerro del Tío Pío, la Terraza de Lucio o los míticos Cabezones de Atocha son parte de su trayectoria.

Antonio López
Fragmento del cuadro Madrid desde el Cerro del Tío Pío

Siguiendo la estela de Francisco de Goya, Antonio López convierte a Madrid en protagonista de su obra. Gracias a estos dos genios, las futuras generaciones podrán disfrutar de esta gran ciudad que hoy sentimos y que ellos consiguieron con sus pinceles convertirla en algo magistralmente inmortal.