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lunes, 3 octubre 2022 0:42

Un recorrido por la historia de las murallas de la ciudad de Madrid

¿Sabías que la ciudad de Madrid tuvo murallas? Efectivamente, igual que Ávila, Lugo y otras muchas ciudades que perdieron las suyas en el proceso de industrialización, a finales del siglo XIX.

Algunos orígenes mitológicos dicen la ciudad de Madrid fue fundada por los romanos y su primer recinto amurallado fue construido por Ocno Bianor, de origen troyano. Totalmente falso.

Otras teorías cuentan que fue un tal Epaminondas, rey de Grecia, el cual abandonó su reino para fundar Madrid en el siglo IV a.C. Se dedicó a construir sus murallas, dejar su sello real en ellas y finalmente marcharse. Otra leyenda falsa.

Hoy te contamos la historia de las murallas madrileñas, tanto la árabe como la cristiana, además de hacerte una interesante ruta por los restos que quedan de ellas.

Sí, sí, has leído bien. Aún perviven parte de las murallas en lugares que jamás te hubieras imaginado: suelos de antiguas tabernas, garajes subterráneos, patios semi-abandonados, torres de edificios o incluso en baños de restaurantes.

Murallas y cercas posteriores

Cercas posteriores
Un recorrido por la historia de las murallas de la ciudad de Madrid

En torno a los siglos XV y XVI, la ciudad siguió creciendo y llegó a tener otros recintos amurallados. Uno de ellos llegaba hasta la Puerta del Sol, que fue puerta de muralla, como su propio nombre indica.

Poco tiempo después de nombrar a Madrid como capital de su imperio, Felipe II fortificó nuevamente la ciudad con murallas. En torno al año 1630, Felipe IV hizo otra delimitación de la ciudad, la última, que duró hasta su derribo en 1860 para dar paso a las ampliaciones, ensanches y crecimiento de la urbe.

Sin embargo, tanto la de Felipe II como la de Felipe IV son llamadas cercas y no murallas. No tenían carácter defensivo, sino fiscal y sanitario; servían para cobrar peajes e impuestos a las mercancías que entraban a la ciudad, control de la población y cierre de las mismas por epidemias.

Como no se pretendía defensa contra enemigo alguno, no eran elevadas ni tenían barbacanas ni puestos militares. Debido a su construcción, se hicieron innecesarias las murallas anteriores, que fueron derribadas o reutilizadas por los madrileños como cimientos para sus casas.

La cerca de Felipe IV, además de marcar el límite máximo de la ciudad de Madrid, no permitía la construcción de casas ni ocupación fuera de las mismas. Esto provocó que la ciudad creciera hacia adentro y se comprimiera, y fruto de ello nacieron las corralas, edificación de necesidad y hacinamiento.