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lunes, 12 abril 2021 19:51

Conoce la historia de Eloy Gonzalo: nuestro ‘Cascorro’ particular

En el mismo corazón de El Rastro madrileño se erige una estatua conocida por todos. Seguro que más de una vez has dicho “quedamos en Cascorro” cuando te dispones a disfrutar de un domingo entre tenderetes y “caracoles”.

Muchos madrileños se piensan que el aquel testigo que vigila que todo trascurra a la perfección cada domingo se llama así: Cascorro. Lo que no saben es la curiosa historia que hay detrás de este madrileño y el porqué merece estar en este lugar tan privilegiado.

Eloy Gonzalo, el verdadero nombre de este valeroso madrileño

El señor de la estatua de Cascorro no se llama Cascorro. Su nombre es Eloy Gonzalo. La historia de este madrileño es apasionante desde el primer momento en que pisó la tierra.

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Foto de la antigua inclusa de Madrid

Eloy Gonzalo nace en 1868 en el seno de una familia muy pobre. Como no podían mantenerlo, recién nacido, decidieron abandonarlo en la inclusa de la calle Mesón de Paredes. Junto a él, solamente una nota:

«Este niño nació a las seis de la mañana. Está sin bautizar y rogamos que le ponga por nombre Eloy Gonzalo García, hijo legítimo de Luisa García, soltera, natural de Peñafiel. Abuelos maternos, Santiago y Vicenta».

Esta nota se conserva aún hoy en el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Pocos días después, un Guardia Civil que acababa de perder a su hijo decidió adoptarle a cambio de una pequeña cantidad de dinero a modo de subsidio.

Con 11 años, esta familia pierde esta ayuda económica y Eloy Gonzalo tiene que buscarse la vida trabajando de cualquier cosa. Se dedicó a la albañilería, fue labrador, aprendiz de barbero, carpintero…

Finalmente este personaje que reina en la plaza de Cascorro decidió alistarse al ejército. Llegaría a ser cabo en tan solo dos años. Finalmente, sería destinado a Algeciras.

La gran desgracia que le ocurrió en Cádiz

En Algeciras, además de un nuevo trabajo, allí encontraría el amor. Sin embargo, esta relación acabaría en una auténtica tragedia que le costaría el puesto y la misma libertad.

Eloy Gonzalo tenía un permiso de 12 días para salir del cuartel y hacerle una visita a su querida novia. Esta residía en Palmones, en la mismísima bahía de Algeciras. Ese mismo día, su vida cambiaría para siempre.

El 19 de febrero de 1895 cuentan los registros que el militar fue detenido por “insubordinación y tratar de agredir a un superior“. ¿Qué le pasó a Eloy Gonzalo cuando iba a visitar a su novia?

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Eloy Gonzalo, el gran héroe de Cascorro

Pues justo cuando llegó a casa de esta, al abrir la puerta le pilló siéndole infiel con un teniente de su mismo regimiento. Lleno de cólera y furia, el que sería ‘el héroe de Cascorro’ sacó la pistola y le apuntó lleno de rabia.

Los que allí estaban impidieron que disparara. Lo que no fue evitable fue la condena a 12 años de cárcel que pasaría en la prisión de Valladolid.

La gran hazaña del ‘héroe de Cascorro’

A pesar de ello, si algo le hizo convertirse en eterno en la historia fue su valiente hazaña en la Guerra de Cuba.

A los pocos días de ser encerrado en la prisión de Valladolid, estalló la insurrección en Cuba. Este levantamiento fue conocido como el ‘Grito de Baire’. El problema era que el ejército español no estaba preparado para hacer frente a tal acontecimiento.

Para suplir la falta de personal, el gobierno de España decidió indultar a todos los militares que se encontraba presos siempre que solicitaran como destino la isla de Cuba. Eloy Gonzalo fue uno de los que accedió y se embarcó en esta aventura.

Cascorro
El Grito de Baires.

Cascorro era un pueblo a unos 60 km de la capital. Allí quedaron cercados por los insurrectos casi doscientos solados españoles. Desde una pequeña casa, los cubanos disparaban a las tropas nacionales y no les dejaban avanzar.

La única solución posible era prender fuego a aquella casa. Sin embargo, para que fuera efectivo, se tenía que hacer desde el interior de mismo inmueble. Eloy Gonzalo no se lo pensó y se ofreció voluntario.

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Soldados españoles en la Guerra de Cuba

A cambio solo pidió una cosa: que le ataran una cuerda a la cintura para que, si moría, pudieran recuperar su cuerpo. Tras cumplir con ello, cogió una lata de gasolina, un rifle y unas cerillas y se lanzó a la aventura.

Esta locura salió perfecta y el ejercito español ganó esta batalla. Eloy Gonzalo sería conocido desde entonces como “el héroe de Cascorro“. Así lo contaba el periódico ‘El Imparcial’, cuando todavía se mandaban telegramas y la información tardaba en llegar.

La castiza y mítica plaza de Cascorro

En 1897 el Gobierno Nacional, de la mano del Ayuntamiento de Madrid, deciden que el Héroe de Cascorro merece un homenaje a la altura de su valerosa hazaña.

En 1901, el mismísimo rey Alfonso XIII inauguraría esta estatua en su honor. La obra está diseñada en bronce, piedra y mármol. Fue esculpida por el artista Aniceto Marinas.

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Plaza de Cascorro – 1935

Eloy Gonzalo fue inmortalizado con el rifle a la espalda y la caja de gasolina en uno de sus brazos. En su mano derecha porta las cerillas con las que prendió fuego a la historia de España.

Además de la confusión con su nombre, también hubo un malentendido con el nombre de la misma plaza. El lugar donde se situó la estatua, que es donde se puede seguir visitando, tenía otra denominación.

Cascorro
Plaza de Cascorro

‘Plaza de Nicolás Salmerón’ era su nombre. Tras la instalación de este homenaje, los madrileños empezaron inmediatamente a referirse a ella como ‘la plaza de Cascorro’.

Este hecho obligó al mismo Ayuntamiento de Madrid a cambiarla de nombre en el año 1913. Desde entonces, se convertiría en uno de los lugares más conocidos y castizos de toda el callejero madrileño.