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martes, 20 abril 2021 11:43
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‘Las Cavas’ de La Latina: de cercar Madrid, a dar la bienvenida a todos

Madrid siempre ha sido un cruce de caminos que ha acogido a todos los que han acabado viviendo en sus calles. Desde tiempos inmemoriales, todos han sido bienvenidos en la Villa y Corte.

Las Cavas de La Latina han sido históricamente ese punto de encuentro de los que vinieron a Madrid a buscarse la vida. Repasamos su historia y viajamos al tiempo en el que eran un río que defendía a la capital.

La Latina, el gran barrio histórico de Madrid

La Latina forma parte de la zona más antigua de la capital. Es muy dificil delimitarlo pues no es un barrio en sí, sino un gran distrito que abarca desde parte del Madrid de los Austrias.

Este es un lugar con un marcado carácter castizo. En sus calles se han producido la mayoría de los grandes sucesos que han marcado la historia, no solo de Madrid, sino de España.

Se podría decir que La Latina podría ser considerado como el verdadero casco histórico de Madrid. Junto a Lavapiés, constituye la parte más antigua de la capital.

El Rastro – 1935

Dos de los grandes bastiones de este singular barrio son sus mercados. Obviando la poderosa presencia que ocupa El Rastro cada domingo, sus mercados cubiertos son parte de la historia de Madrid.

Para comenzar la historia de hoy, nos vamos a situar en el Mercado de la Cebada y en su vecino, el Mercado de San Miguel. Estos eran el centro económico de la antigua villa de Madrid.

Las Cavas de La Latina, de fortaleza a tener las puertas abiertas para todos

Si nos imaginamos que La Latina es un gran corazón, sin duda alguna las arterias del mismo serían las dos Cavas: la alta y la baja.

La Latina coincide con el emplazamiento de la antigua muralla árabe que rodeaba Madrid. Cuando los cristianos reconquistaron la ciudad, esta cerca se amplió para dar cabida a la nueva ciudad.

Con motivo de esta ampliación, las dos Cavas se transforman en esta nueva muralla cristiana que redibujaba los límites de este nuevo Madrid cristiano.

La Cava Baja, con el objetivo de defender la ciudad de los ataques, se convirtió en un gran foso lleno de agua que impedía que los enemigos penetraran en Madrid.

Cavas Latina
Azulejo de la Cava Baja de Madrid

Si nos fijamos en los azulejos que le dan nombre a esta calle, podemos ver reflejado este pasado de fortificación que les otorgó la denominación que ahora lucen ambas.

Fue en el siglo XV cuando el foso de la Cava Baja fue desecado. Allí se empezaron a construir nuevas casas pegadas a la muralla cristiana.

Para ser testigos de que esta muralla cristiana realmente existió, solo hay que fijarse en las fachadas de los bares más antiguos de esta calle, pues en ellas podemos contemplar aún algún resto de la misma.

Los comerciantes de España y sus viajes a la capital

Una vez situados la historia de La Latina y de sus dos calles más emblemáticas, nos embarcarnos en la historia de hoy: las posadas del Madrid antiguo.

Los mercados de La Latina eran el centro neurálgico de la capital. Estos concurridos lugares eran un importantísimo punto de encuentro del comercio a nivel nacional.

Primeros puestos del Mercado de La Cebada

Toledo, Segovia, Guadalajara, Extremadura… eran los lugares de origen de muchos de los que llegaban a la capital con la esperanza de vender sus productos.

Antes no se viajaba tan rápido como antes, por ello pasar una noche en Madrid era requisito indispensable para el descanso de todos estos comerciantes.

Por este motivo, en el barrio comenzaron a aparecer numerosas posadas para dar respuesta a las necesidades de alojamiento de la gran cantidad de viajeros que recibía Madrid.

La importancia histórica de las posadas de Las Cavas de La Latina

Estas primeras posadas de Madrid comienzan a instalarse en estas dos calles emblemáticas del barrio de La Latina. Normalmente, la fachada principal estaba en la Alta y la parte de atrás en la Baja.

Allí se alojaban los agricultores, verduleras, arrieros… comerciantes de todo tipo que llegaban desde todas las partes de España a vender sus productos a los mercados de La Cebada y San Miguel.

Cavas Madrid
Cava Alta de Madrid, foto antigua

Estas posadas tenían una normativa muy clara. El alojamiento era muy económico y no tenía muchos lujos, pero a cambio el viajero debía cumplir una serie de requisitos.

Las habitaciones no contaban con agua, pero los clientes no podían llegar borrachos al hostal. Tampoco se les abría la puerta si aparecían más tarde de las 11 de la noche.

Cavas La Latina
Mesón El Segoviano, en la Cava de Madrid

Además de las posadas, las Cavas de La Latina contaban con estupendas tascas con gran fama que dieron de comer a todo el Madrid de la época. Alguna de ellas aún se conservan en su emplazamiento original.

Viaja en el tiempo visitando estas históricas posadas

De todo aquello, ya solo se conserva una pequeña parte. Aún así solo hace falta acercarse a La Latina y pasear por Las Cavas para poder viajar a aquel tiempo de comerciantes y murallas.

La Posada de la Villa todavía sigue operativa desde el año 1642. En ella se daba comida y alojamiento a todos los viajeros que llegaban a Madrid. Es una de las más antiguas de España.

Otra de las que siguen allí es la Posada del Dragón. A comienzos del siglo XVI era un granero municipal que se convirtió en 1868 en casa de huéspedes. Su interior es el típico patio madrileño de corrala.

La Posada del León de Oro es otra de las que aún sobreviven. Su nombre viene de un antiguo escudo de armas con un león dorado que se colocó en su puerta.

Cavas La Latina
Posada del León de Oro

Aunque ahora la situación no acompaña, las Posadas de Las Cavas de La Latina de siguen siendo un refugio para todos esos turistas que buscan descubrir el Madrid más castizo. Alojarse en ellas es dormir sobre un trozo de historia.