Quantcast
viernes, 14 mayo 2021 20:55
spot_img

La Tabacalera de Madrid: una histórica fábrica de cultura

En la glorieta de Embajadores hay un gran edificio de colores que llama la atención. En su interior, la misma mezcolanza de culturas. Este es la Tabacalera de Madrid.

Pensado como una Real Fábrica de Aguardientes y Naipes, hoy es un centro en el que la vanguardia artística convive con la lucha social que siempre ha estado presente en sus paredes.

Carlos III y sus ideas para mejorar Madrid

Para hablar del origen de la tabacalera madrileña, tenemos que viajar al siglo XVIII durante el reinado de Carlos III. El ‘mejor alcalde de Madrid’ tiene este sobrenombre porque invirtió mucho en mejorar la capital.

En 1781 decide que era buena idea crear en Madrid una Real Fábrica de Aguardientes y Naipes. El arquitecto Manuel de la Ballina sería el encargado de llevar a cabo estas obras.

tabacalera
Tabacalera de Madrid

Por desgracia, Carlos III muere sin ver terminado el proyecto. Sería su hijo Carlos IV el que inauguraría esta manufactura madrileña que aún hoy podemos ver en la glorieta de Embajadores.

El edificio tiene cuatro plantas. Dentro podemos observar un total de tres patios. Cuando uno pasea por la actual Tabacalera tiene la sensación de que el tiempo se detuvo hace un siglo.

El lugar donde nacía el aguardiente y los naipes españoles

Los productos ‘estancados’ son aquellos que no se pueden vender al público de manera totalmente libre. Estos cuentan con un control estatal que regula su comercialización.

El aguardiente y las barajas de cartas eran dos productos que tenían esta denominación en la época de Carlos IV. La Real Fábrica se encargaba de elaborarlos.

Tabacalera
La Duquesa de Chinchón retratada por Francisco de Goya

Este negocio, sin embargo, duró poco. No mucho tiempo después la elaboración del aguardiente pasó a manos de la duquesa de Chinchón. Gracias a ella adquiriría su curioso nombre.

Por otra parte, la fabricación de naipes fue otorgada a un belga de nombre Heraclio Fournier. El tabaco de la época no se fabricaba en Madrid, sino que solía venir de ciudades como Sevilla o Cádiz.

Los franceses y su necesidad de fumar la convirtieron en ‘tabacalera’

Si hay un acontecimiento histórico que marcó el sentimiento del pueblo de Madrid, ese fue la Guerra de la Independencia contra los franceses.

En 1808 Napoleón entra en la Península Ibérica con intención de conquistarla. Sin embargo, cuando llegó a la capital se encontró con un muro de madrileños que no le dejaron pasar.

tabacalera
Tabacalera, grabado

Cuando los franceses llegaron, traían su propia comida y bebida. Con lo referente al tabaco, lo traían sin manufacturar, en bruto. Se llegaban a fumar las hojas enrolladas.

Los militares galos se percataron de que en el barrio de Lavapiés había varios talleres clandestinos donde una serie de mujeres elaboraban cigarrillos.

En seguida les dieron un espacio en un edificio que había libre en Embajadores. La nueva fábrica de tabacos se inauguraría en 1809 y de aquí tomaría su nombre este ya emblemático edificio.

Las cigarreras, una historia de lucha social y rebeldía

La elaboración de tabaco era un trabajo exclusivo de las mujeres. Las conocidas popularmente como ‘cigarreras’ eran las encargadas de realizar este oficio.

Cuando la fábrica abrió contaba con 800 mujeres. A finales del siglo XIX ya eran más de 6.000. Hay que entender que, en aquel tiempo, la población de Madrid superaba los 300.000 habitantes por poco.

Debido a que este era un espacio donde trabajaban mujeres, el edificio se fue adaptando a sus necesidades como madres.

Cigarreras de Madrid | Año 1910

Además de la fábrica en sí, Tabacalera contaba con una guardería, una escuela, una sala de lactancia, habitaciones con cunas y camas… Todo lo necesario para poder conciliar trabajo y familia de la mejor manera posible.

Pero si por algo destacaban las cigarreras era por su fuerte carácter y compromiso social. Estas mujeres eran conocidas por ser rebeldes, inconformistas y muy adelantadas a su época. Muchas se convirtieron en grandes líderes del movimiento obrero.

Con una historia paralela a la de las verduleras de la plaza de La Cebada, las cigarreras de Tabacalera también protagonizaron numerosas revueltas sociales que hicieron temblar a la sociedad de la época.

La cultura como protagonista de este gran edificio

Poco a poco esta famosa fábrica que le dio vida al barrio de Lavapiés se fue apagando. En el año 2000 cesó su actividad para siempre. El viejo edificio fue totalmente abandonado.

La propiedad de la construcción es pública. El Ministerio de Cultura lo convirtió en Bien de Interés Cultural. A pesar de ello, hasta el año 2009 no volvió a revivir.

Centro Social Tabacalera

Los vecinos del barrio reclamaban el espacio para convertirlo en un centro social. Sin embargo, el Estado en principio se niega a ceder el espacio.

La presión vecinal hizo que se llegara a un acuerdo. El gran edificio se dividió en dos espacios en los que se fomenta la cultura pero desde dos prismas bastante distintos.

Uno de ellos seria ese Centro Social Autogestionado La Tabacalera. En él, se difunden todo tipo de ideas, obras y crítica social, siendo ofrecido como un espacio común para los vecinos de Lavapiés.

Tabacalera

El otro espacio es un Centro de Promoción del Arte. Aquí se organizan exposiciones y muestras del arte contemporáneo más vanguardista para todos los que quiera descubrir nuevas propuestas.

Aunque los dos espacios sean muy distintos, lo cierto es que si hay algo que es prioridad dentro de los muros de la antigua Tabacalera de Madrid es la propia cultura.