Quantcast
viernes, 15 enero 2021 12:39

Madrid ‘a caballo’. Estas son las curiosas historias de sus estatuas más célebres

Cuando uno pasea por la capital, se puede encontrar por el camino con numerosas estatuas que adornan sus calles. Muchas de ellas pertenecen a las denominadas ‘ecuestres’. Estas se llaman así por representar a un importante personaje de la historia de Madrid a lomos de un imponente caballo.

Las estatuas ecuestres son símbolo de grandeza y triunfo, es por ello que los personajes más ilustres de la historia siempre aparezcan inmortalizados con junto a este fiel animal. Desde el famoso cuadro de Carlos V del Museo del Prado, hasta reyes vecinos del centro de Madrid. Vamos a recordar cuáles son los caballos más famosos de la capital y la historia de sus inmortales dueños.

Carlos III, el mejor alcalde de Madrid

El pistoletazo de salida de este recorrido ‘a caballo’ por las calles de Madrid lo damos en la Puerta del Sol. Allí nos espera un vecino muy querido por los vecinos de la capital.

Carlos III a caballo vigila que bajo sus pies todo suceda de la manera correcta sobre el suelo de la Puerta del Sol. Comparte vecindario con el famoso ‘Oso y el Madroño’ y alguna otra estatua menor, pero sin duda él es el gran protagonista del barrio.

Esta estatua es la más joven de entre todas las ecuestres pues, aunque parezca que lleva allí toda la vida, fue inaugurada nada más empezar los 90 del pasado siglo. Lo curioso es que se trata de toda una recreación de una estatua anterior que encargó hace siglos el propio Carlos, como regalo a su padre Felipe V.

La estatua de Carlos III a caballo en la Puerta del Sol de Madrid

¿Dónde se encuentra la original? Solo hay que andar unos metros para encontrarla, pues se custodia en la Real Academia de San Fernando. Esta fue la inspiración que encontraron Miguel Ángel Rodríguez y Eduardo Zancada para realizarle este bonito homenaje al rey conocido como “el mejor alcalde de Madrid”.

Debido a su modernidad, la estatua cuenta con un dispositivo que ahuyenta a las palomas. Es por eso que normalmente no vemos pájaros ensuciando el ropaje del famoso rey napolitano.