Malasaña es un barrio que irradia arte por todos sus costados. Es el barrio de la movida, del estilo alternativo, de lo moderno y de lo bohemio a la vez. Y, por si fuera poco, ahora se suma el arte urbano en el Mercado de los Mostenses.
Este festival de arte urbano, que cada año reunía a miles de personas en las calles del llamado barrio Maravillas, se adapta a las circunstancias actuales con una edición segura. Esta vez, el objetivo ha sido transformar el mercado municipal ubicado en las calles traseras de la Gran Vía.
No es nada fácil organizar un festival en tiempos de pandemia. Y mucho menos si el evento ha congregado a tantísima gente en sus cuatro ediciones anteriores. Pero difícil no significa imposible, y Pinta Malasaña 2020 ha llegado para demostrarlo.
4Arte con mensaje
Los artistas pintaron las paredes, los cierres de algunos puestos y elementos variados del mercado. Lo hicieron mediante creaciones que reflejan futuros distópicos (Dante Arcade), aislamiento social (Por Favor), la reconstrucción para volver a crear (Inventura Studio) o un agradable homenaje a los héroes de la pandemia (Max501).
Saliendo al patio central, los visitantes que acudan al mercado se encontrarán con una decena de obras de un solo vistazo: el surrealismo de Lázaro Tótem y Aly Calle, las estructuras geométricas y urbanas de Marcos Casero, la casa dibujada por plantas de Eduars, la delirante entrevista a una actriz de Erre Gálvez, un detalle de los juegos visuales de Solanas-Díaz y, presidiendo la escena, el pulpo gigante de Teje la araña.
Subiendo de nuevo a la primera planta, el recorrido artístico del mercado permite descubrir un robot fallecido como Marat, factura de Guillermo JBueno; el sueño de Rousseau, interpretado por Vik Nianiou y cuatro formas en las que un gato puede morir, de Libertad Ballester.
Si consigues llegar a la azotea, cosa que no siempre se puede hacer, descubrirás el color que le ha dado a sus muros Dirty1984 y el mensaje que Stoolstreetart nos quiere transmitir dibujando un pacman gigante.





