Los pinos de Boadilla esconde una amenaza mortal para las mascotas

Parecía que este año no llegaba la primavera a Boadilla del Monte, pero ya estamos disfrutando de los primeros calores, las terrazas, los juegos al aire libre y de los primeros sustos con nuestras mascotas.

La redes sociales muestras de forma constante la presencia de la oruga procesionaria, dando aviso al “agente Boadilla” para que desde el ayuntamiento acudan a eliminarlas de nuestros campos y parques.

Lo que para muchos parece una oruga más, es en realidad un auténtico peligro para los niños y los animales de compañía, en palabras de los expertos, un contacto que puede provocar un enfermedad de gravedad a quien las toque, e incluso la muerte.

El mayor de sus peligros radica en sus finos pelos, donde la oruga lleva el veneno, y que en palabras de la directora general de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (Anecpla), “los niños son los más vulnerables y hay que extremar su cuidado”.

Son los pinos, de los que Boadilla del Monte tiene en gran número en su territorio, donde estas orugas realizan sus nidos, a modo de bolsa se ve como descienden en “procesión” y es en ese momento cuando los niños en sus juegos pueden tocarlos desprevenidamente y los animales ingerirlas, lo que en este caso puede tener dramáticas consecuencias al sufrir una necrosis en la garganta y en la lengua.

Estas orugas también son las causantes de enfermedades en los árboles donde se cobijan ya que durante esta fase se alimentan de las hojas de los pinos para crecer.

El ayuntamiento de Boadilla, como cada año, trabaja en la eliminación de las orugas, para evitar su presencia en el municipio.