Aunque el uso de los jurados populares estĆ” aĆŗn poco extendido en EspaƱa, sus juicios suelen hacerse eco en la Prensa. El pasado 5 de abril, un jurado popular compuesto por nueve personas declaró culpable a Miguel Ćngel MuƱoz por el asesinato de la estadounidense Denise Thiem, que desapareció durante el Camino de Santiago justo dos aƱos antes de ser emitido el veredicto.
El despacho de abogados Roca & Asociados (www.rocassoc.es), con mƔs de 22 aƱos de experiencia en la materia, analiza la figura de los jurados populares, que, a pesar de su uso limitado, son una realidad en EspaƱa.
Se trata una vĆa de participación directa de la ciudadanĆa en la justicia, mediante la cual una persona sin formación jurĆdica emite un veredicto de culpabilidad o inocencia de un acusado. Aunque es un derecho para todos y una forma de participar activamente en el sistema, tambiĆ©n es un deber, dado su carĆ”cter obligatorio. El ciudadano que ha sido citado solo puede rechazar su participación en la institución del tribunal jurado si se dan una serie de motivos estipulados en la ley.
Esta forma de tribunal es aĆŗn minoritaria en EspaƱa (solo se ocupa del 0,04 de los juicios penales celebrados en nuestro paĆs), aunque ya son 117.000 los ciudadanos espaƱoles que han formado parte de tribunales del jurado en los 10.700 juicios celebrados desde la entrada en vigor de la Ley del Jurado en 1995.
Ayer, 17 de abril, se iniciaron las sesiones de la vista oral del juicio con Jurado Popular de AlĆ R., acusado por el asesinato de un agente de policĆa el 2 de enero de 2015, a quien pudo haber arrojado a las vĆas del tren en la estación de CercanĆas madrileƱa de Embajadores.
Los ciudadanos que reciben la citación estÔn obligados a emitir su veredicto sobre delitos penales, como homicidios, allanamientos de morada, incendios forestales, amenazas o fraudes, tras semanas de deliberaciones con una compensación de 70 euros diarios en concepto de dietas. Sin embargo, la responsabilidad moral que el proceso conlleva es lo que hace que algunos ciudadanos manifiesten sentirse presionados.
Algunos de los casos mÔs sonados en España en los que intervino el jurado popular son el de la niña Asunta Basterra (2015), cuyos padres fueron declarados culpables, o el caso del presidente valenciano Francisco Camps, que hace seis años se proclamó inocente de un delito de cohecho.
El caso Denise Thiem
El Ćŗltimo caso sonado de jurados populares en EspaƱa, el de la estadounidense Denise Thiem, se resolvió el 11 de abril por la Audiencia Provincial de León, tras el veredicto del jurado popular, del que la gran mayorĆa eran mujeres āsolo un hombre formaba parte de Ć©l-. El declarado autor del delito, MuƱoz, asumió el crimen y contó cómo realizó su ataque tras modificar las indicaciones que debĆa seguir la peregrina, para despuĆ©s desmentir su declaración. TendrĆ” que cumplir 23 aƱos de condena.
Debate en torno a los jurados populares
Los jurados populares, figura prohibida en EspaƱa durante muchos aƱos, desata un debate entre dos extremos. Hay quienes apuntan que son grandes representativos de la democracia, al permitir que los ciudadanos formen parte activa del tercer poder, mientras sus detractores argumentan la inconveniencia de que personas sin conocimientos jurĆdicos ostenten en sus manos la gran responsabilidad de decidir el futuro de un acusado, muchas veces participando en el proceso en contra de su voluntad.
Para Roca & Asociados, especializados en derecho procesal, āla tendencia general es que la persona llamada al tribunal jurado prefiera no hacerlo o incluso que busque formas para evitarloā. Los motivos principales para esta preferencia son la ruptura de su rutina diaria o la responsabilidad moral que supone el proceso.
QuiƩnes pueden negarse a participar, los profesionales informan
Solo pueden negarse a formar parte de este jurado los mayores de 65 aƱos, quienes sufran graves trastornos, tengan empleos en los que no puedan ser sustituidos (incluye a los militares profesionales) o aquellos que ya formaron parte de un tribunal en los cuatro aƱos anteriores. Las personas con problemas psicológicos o que demuestren dificultades para comprender, leer y escribir tambiĆ©n pueden presentar la declaración de exclusión. AdemĆ”s, āes posible acreditar causas graves, si existieran, que justifiquen que ciudadano presenta dificultades claras para ser juradoā, explican desde Roca & Asociados. Asimismo, hay otros supuestos; por ejemplo, los ciudadanos que residan en el extranjero.
Si la persona cumple alguno de estos requisitos y no desea o estĆ” en condiciones de formar parte del jurado popular, dispone de quince dĆas para formular una reclamación ante el Juez de Primera Instancia de su municipio. Las multas por incumplimiento de este deber cĆvico pueden llegar a los 1.500 euros, informa el despacho de abogados.
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