El Festival de Tapas y Música de Lavapiés, Tapapiés, no celebrará este año su decimosexta edición y queda aplazado hasta 2027. La Asociación de Comerciantes de Lavapiés Distrito 12, organizadora del evento, ha anunciado que trabaja en un formato ‘más sostenible’ que reduzca las molestias por masificación, ruido y suciedad.
Por qué se aplaza la feria de tapas más grande de Madrid
La suspensión llega después de quince ediciones consecutivas celebradas desde 2011. Durante once días de la segunda quincena de octubre, el festival atraía cada año a miles de visitantes y se había convertido en la feria de tapas de mayor tamaño de todo Madrid, según la propia organización.
La edición de 2025 volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la masificación en el barrio. La Asociación Vecinal La Corrala denunció que las concentraciones alrededor de los establecimientos participantes convirtieron determinadas zonas en un ‘desmadre’, con consumo de alcohol en la vía pública, ruido, suciedad y dificultades para descansar y transitar.
Desde la entidad vecinal aclararon que no se oponen a la celebración de Tapapiés, pero consideran inviable mantener el modelo actual en las zonas más saturadas. Reclamaron medidas para evitar que la propuesta gastronómica y cultural derivara en grandes concentraciones y botellones bajo las viviendas.
Las principales quejas se concentraron en estos espacios:
- Plaza de Lavapiés
- Plaza de Arturo Barea
- Plaza Nelson Mandela
- Calle Argumosa
- Calle Miguel Servet
Ante esta situación, la asociación de comerciantes trabaja en ‘una fórmula alternativa que no congregue tanto público en la calle’. El objetivo es conservar la capacidad del festival para dar a conocer la gastronomía multicultural de Lavapiés, un barrio donde conviven más de 80 nacionalidades censadas, según la organización.
El aplazamiento deja a Lavapiés sin una de sus celebraciones más concurridas durante al menos un año, pero busca evitar las grandes concentraciones en calles y plazas.
Cómo afecta a los hosteleros y al vecindario
En su última edición, celebrada en octubre de 2025, el festival reunió 92 tapas inspiradas en las cocinas de 30 países. Participaron 68 bares y restaurantes del barrio y otros 24 establecimientos de los mercados de San Fernando y Antón Martín. La organización esperaba superar los 90.000 visitantes y el medio millón de tapas y botellines servidos.
La ausencia del festival tendrá un impacto directo sobre las cuentas de los negocios participantes. Según la presidenta de la asociación, Carmen Gordo, las ventas de tapas y cerveza permitían a la hostelería del barrio incrementar su facturación en más de un 25% de de media durante la celebración. Algunos establecimientos registraban aumentos de hasta el 75%. Otros hosteleros, sin embargo, habían dejado de participar por la saturación del evento y las críticas vecinales.
Qué propone la organización para 2027
La asociación fundada en 2005 y que reúne a más de 250 comercios, bares y restaurantes, busca ahora un Tapapiés ‘más sostenible’. Su vicepresidenta, Marta García Domínguez, ha agradecido el trabajo de todas las personas y entidades que han hecho posible el festival durante los últimos quince años y ha expresado su deseo de seguir contando con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid y de los vecinos.
Además de Tapapiés, la Asociación de Comerciantes de Lavapiés Distrito 12 impulsa iniciativas como CALLE y el Día Mundial de la Tapa, dirigidas a promover la actividad comercial y cultural del barrio. La programación histórica del festival incluía conciertos, pasacalles, representaciones teatrales y espectáculos infantiles gratuitos, así como propuestas veganas, vegetarianas y adaptadas para personas celíacas.
📌 Las Claves de la Noticia
- Qué ha pasado: El Festival de Tapas y Música de Lavapiés no celebrará su edición de 2026 y queda aplazado hasta 2027 mientras se reformula el formato.
- A quién afecta: A los vecinos de Lavapiés, a los 68 bares y restaurantes participantes, a los comercios del barrio y al público que asistía cada octubre.
- Qué consecuencias puede traer: Los hosteleros pierden el incremento medio del 25% de facturación, mientras el barrio gana un otoño sin las aglomeraciones criticadas en 2025.








