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El Gregorio Marañón permite a los padres acompañar a sus hijos hasta que la anestesia hace efecto

El hospital público madrileño permite que los padres permanezcan junto al menor durante la inducción de la anestesia. El equipo quirúrgico retoma la intervención cuando el niño se ha dormido.

El Hospital General Universitario Gregorio Marañón, en Madrid, permite ya que los padres acompañen a sus hijos dentro del quirófano hasta que la anestesia hace efecto. El nuevo protocolo busca reducir el estrés de los menores que se someten a una intervención quirúrgica, según ha informado el propio centro.

Hasta ahora, los progenitores podían permanecer con el menor en una sala situada antes del quirófano. El último trayecto, sin embargo, lo hacía el niño solo. El cambio del Gregorio Marañón sitúa a la familia junto al paciente durante la inducción anestésica.

Para entrar, los padres deben colocarse toda la indumentaria necesaria. Cruzan la puerta del área quirúrgica junto a su hijo y permanecen a su lado mientras los profesionales administran la anestesia. Cuando el menor se queda dormido, salen de la sala y los sanitarios continúan con la intervención, tal y como ha detallado el hospital.

El acompañamiento se concentra en un momento muy concreto:

  • Preparación previa con la ropa quirúrgica adecuada.
  • Entrada al quirófano junto al menor.
  • Salida de la sala una vez que la anestesia hace efecto y el paciente está dormido.

El objetivo es evitar que el menor afronte solo el paso por el pasillo del quirófano, una situación que puede aumentar su intranquilidad. Con el nuevo esquema, la separación se produce cuando el niño ya está dormido, no antes.

El acompañamiento se añade en el momento más delicado para el menor, sin alterar el trabajo del equipo sanitario.

Los padres no sustituyen en ningún momento al personal sanitario. Su función es acompañar y tranquilizar al niño en un entorno desconocido, según ha explicado el hospital.

A quién beneficia y por qué reduce el estrés infantil

El nuevo protocolo se dirige a los niños que van a ser operados en este hospital público madrileño. Acompañarlos durante la inducción anestésica evita que recorran en soledad una fase especialmente sensible, según ha informado Gregorio Marañón.

El protocolo da continuidad al acompañamiento que ya se ofrecía en la sala previa al quirófano. La diferencia es que ahora la presencia familiar se mantiene también en el interior del área quirúrgica.

El cambio está pensado, sobre todo, para intervenciones pediátricas en las que el miedo previo a la cirugía condiciona la experiencia del paciente. La presencia de los padres durante la inducción anestésica aporta un refuerzo emocional sin necesidad de administrar ningún recurso farmacológico adicional, según el centro.

La medida no interfiere en la intervención. El personal sanitario mantiene el control de todo el proceso y los progenitores abandonan el quirófano cuando el paciente pierde la consciencia. La seguridad del procedimiento queda, así, en manos del equipo quirúrgico.

Un protocolo dentro de la sanidad pública madrileña

El Gregorio Marañón es un centro público de referencia en la red sanitaria de la Comunidad de Madrid. La medida se enmarca en la atención pediátrica del hospital y se aplica en los quirófanos en los que se opera a menores.

El protocolo forma parte de las actuaciones de humanización de la asistencia sanitaria infantil. En la sanidad pública madrileña, este tipo de medidas busca acompañar a las familias en los momentos más sensibles del ingreso hospitalario.

El cambio responde a una necesidad habitual de las familias: acompañar al niño hasta que se queda dormido antes de la cirugía. No afecta a los tiempos quirúrgicos ni a los criterios médicos, según el centro.

Los menores no han sido identificados en la información facilitada y el nuevo protocolo se limita al acompañamiento familiar durante la inducción anestésica. Después, el equipo sanitario se hace cargo de la intervención sin presencia de los progenitores.

Con este paso, el hospital público madrileño incorpora a los padres en la parte inicial del quirófano, manteniendo la asistencia sanitaria bajo responsabilidad del equipo médico.

📌 Las Claves de la Noticia

  • Qué ha pasado: El Hospital Gregorio Marañón permite a los padres entrar al quirófano con sus hijos hasta que la anestesia hace efecto.
  • A quién afecta: A los menores que se someten a intervenciones quirúrgicas en este hospital público madrileño y a sus familias.
  • Qué consecuencias puede traer: Reduce el estrés del niño en los minutos previos a la intervención sin alterar el trabajo del equipo quirúrgico.

El Gregorio Marañón permite a los padres acompañar a sus hijos hasta que la anestesia hace efecto

El hospital público madrileño permite que los padres permanezcan junto al menor durante la inducción de la anestesia. El equipo quirúrgico retoma la intervención cuando el niño se ha dormido.

El Hospital General Universitario Gregorio Marañón, en Madrid, permite ya que los padres acompañen a sus hijos dentro del quirófano hasta que la anestesia hace efecto. El nuevo protocolo busca reducir el estrés de los menores que se someten a una intervención quirúrgica, según ha informado el propio centro.

Hasta ahora, los progenitores podían permanecer con el menor en una sala situada antes del quirófano. El último trayecto, sin embargo, lo hacía el niño solo. El cambio del Gregorio Marañón sitúa a la familia junto al paciente durante la inducción anestésica.

Para entrar, los padres deben colocarse toda la indumentaria necesaria. Cruzan la puerta del área quirúrgica junto a su hijo y permanecen a su lado mientras los profesionales administran la anestesia. Cuando el menor se queda dormido, salen de la sala y los sanitarios continúan con la intervención, tal y como ha detallado el hospital.

El acompañamiento se concentra en un momento muy concreto:

  • Preparación previa con la ropa quirúrgica adecuada.
  • Entrada al quirófano junto al menor.
  • Salida de la sala una vez que la anestesia hace efecto y el paciente está dormido.

El objetivo es evitar que el menor afronte solo el paso por el pasillo del quirófano, una situación que puede aumentar su intranquilidad. Con el nuevo esquema, la separación se produce cuando el niño ya está dormido, no antes.

El acompañamiento se añade en el momento más delicado para el menor, sin alterar el trabajo del equipo sanitario.

Los padres no sustituyen en ningún momento al personal sanitario. Su función es acompañar y tranquilizar al niño en un entorno desconocido, según ha explicado el hospital.

A quién beneficia y por qué reduce el estrés infantil

El nuevo protocolo se dirige a los niños que van a ser operados en este hospital público madrileño. Acompañarlos durante la inducción anestésica evita que recorran en soledad una fase especialmente sensible, según ha informado Gregorio Marañón.

El protocolo da continuidad al acompañamiento que ya se ofrecía en la sala previa al quirófano. La diferencia es que ahora la presencia familiar se mantiene también en el interior del área quirúrgica.

El cambio está pensado, sobre todo, para intervenciones pediátricas en las que el miedo previo a la cirugía condiciona la experiencia del paciente. La presencia de los padres durante la inducción anestésica aporta un refuerzo emocional sin necesidad de administrar ningún recurso farmacológico adicional, según el centro.

La medida no interfiere en la intervención. El personal sanitario mantiene el control de todo el proceso y los progenitores abandonan el quirófano cuando el paciente pierde la consciencia. La seguridad del procedimiento queda, así, en manos del equipo quirúrgico.

Un protocolo dentro de la sanidad pública madrileña

El Gregorio Marañón es un centro público de referencia en la red sanitaria de la Comunidad de Madrid. La medida se enmarca en la atención pediátrica del hospital y se aplica en los quirófanos en los que se opera a menores.

El protocolo forma parte de las actuaciones de humanización de la asistencia sanitaria infantil. En la sanidad pública madrileña, este tipo de medidas busca acompañar a las familias en los momentos más sensibles del ingreso hospitalario.

El cambio responde a una necesidad habitual de las familias: acompañar al niño hasta que se queda dormido antes de la cirugía. No afecta a los tiempos quirúrgicos ni a los criterios médicos, según el centro.

Los menores no han sido identificados en la información facilitada y el nuevo protocolo se limita al acompañamiento familiar durante la inducción anestésica. Después, el equipo sanitario se hace cargo de la intervención sin presencia de los progenitores.

Con este paso, el hospital público madrileño incorpora a los padres en la parte inicial del quirófano, manteniendo la asistencia sanitaria bajo responsabilidad del equipo médico.

📌 Las Claves de la Noticia

  • Qué ha pasado: El Hospital Gregorio Marañón permite a los padres entrar al quirófano con sus hijos hasta que la anestesia hace efecto.
  • A quién afecta: A los menores que se someten a intervenciones quirúrgicas en este hospital público madrileño y a sus familias.
  • Qué consecuencias puede traer: Reduce el estrés del niño en los minutos previos a la intervención sin alterar el trabajo del equipo quirúrgico.