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Violencia de género en Torrejón de Ardoz: una mujer sufre más de 50 agresiones físicas de su expareja, ya en prisión

La víctima, una colombiana de 25 años, relata cómo fue agredida en más de medio centenar de ocasiones durante tres años de convivencia. El agresor cumple condena, pero ella teme por su vida cuando recupere la libertad.

Una mujer colombiana de 25 años, que se identifica como Mel, ha relatado haber sufrido más de medio centenar de episodios de violencia física por parte de su expareja, Víctor, durante los tres años que duró su relación en Torrejón de Ardoz. El agresor ha sido condenado por estos hechos y permanece en prisión, aunque la víctima teme por su vida ante la posibilidad de que recupere la libertad, según han confirmado a este periódico fuentes judiciales.

Una relación marcada por los malos tratos desde 2022

Mel conoció a Víctor en 2022 a través de una aplicación de citas, poco después de haber llegado a España desde Colombia. Ella tenía entonces 21 años y él, 39. La diferencia de edad no fue el único desequilibrio: él no trabajaba de forma regular y era ella quien asumía todos los gastos de la vivienda y los vicios del hombre, que apenas acudía a esporádicos trabajos en la construcción.

Las discusiones se desencadenaron al poco tiempo por las infidelidades continuas que la joven descubrió al acceder al teléfono móvil que había regalado a la hija pequeña de su pareja. Víctor había vinculado el dispositivo a su cuenta personal y almacenaba allí conversaciones sexuales con otras mujeres y grabaciones íntimas, según ha detallado la víctima.

La primera agresión física tuvo lugar en 2024, cuando la víctima afirma que su expareja le apretó el cuello y la golpeó en la cabeza. Esa noche durmió en un banco, pero al día siguiente regresó a casa. “Lo repetí más de 50 veces”, ha asegurado. Cada episodio terminaba con ella marchándose y él pidiendo perdón, asegurando que era el amor de su vida, para volver a agredirla después.

El intento de estrangulamiento que acabó con su detención

A pesar de que un juez había dictado una orden de alejamiento de 500 metros, Mel accedió a ver de nuevo a su expareja, pensando que había cambiado. El último incidente ocurrió cuando Víctor la asfixió presionándole el cuello hasta que estuvo a punto de perder el conocimiento. Una compañera de piso que se encontraba en la vivienda alertó a la Policía, que se personó en el domicilio en cuestión de minutos.

Los agentes procedieron a la detención del hombre, que actualmente cumple condena. Fuentes judiciales han confirmado a este medio que permanece en prisión. La víctima, sin embargo, tiene la certeza de que tarde o temprano saldrá y teme que cumpla la amenaza que le repitió en numerosas ocasiones: “Si me encierran por tu culpa, te mataré cuando salga”.

La víctima ha reconocido que llegó a mentir a la Policía en varias ocasiones para proteger a su agresor, paralizada por el miedo a que cumpliera su amenaza de muerte si iba a la cárcel.

Tratamiento psiquiátrico y el miedo al futuro

En la actualidad, Mel sigue un tratamiento psiquiátrico para superar las secuelas. Cada vez que recibe una llamada del servicio de atención a víctimas de violencia de género le da un vuelco al corazón, temiendo que le comuniquen que su expareja ha salido de prisión. “Dijo que me mataría si le llevaban preso… y creo que es capaz de cumplir su promesa”, ha declarado. Según los informes del Consejo General del Poder Judicial, la violencia machista continúa siendo un grave problema en toda la Comunidad de Madrid.

Violencia de género en Torrejón de Ardoz: una mujer sufre más de 50 agresiones físicas de su expareja, ya en prisión

La víctima, una colombiana de 25 años, relata cómo fue agredida en más de medio centenar de ocasiones durante tres años de convivencia. El agresor cumple condena, pero ella teme por su vida cuando recupere la libertad.

Una mujer colombiana de 25 años, que se identifica como Mel, ha relatado haber sufrido más de medio centenar de episodios de violencia física por parte de su expareja, Víctor, durante los tres años que duró su relación en Torrejón de Ardoz. El agresor ha sido condenado por estos hechos y permanece en prisión, aunque la víctima teme por su vida ante la posibilidad de que recupere la libertad, según han confirmado a este periódico fuentes judiciales.

Una relación marcada por los malos tratos desde 2022

Mel conoció a Víctor en 2022 a través de una aplicación de citas, poco después de haber llegado a España desde Colombia. Ella tenía entonces 21 años y él, 39. La diferencia de edad no fue el único desequilibrio: él no trabajaba de forma regular y era ella quien asumía todos los gastos de la vivienda y los vicios del hombre, que apenas acudía a esporádicos trabajos en la construcción.

Las discusiones se desencadenaron al poco tiempo por las infidelidades continuas que la joven descubrió al acceder al teléfono móvil que había regalado a la hija pequeña de su pareja. Víctor había vinculado el dispositivo a su cuenta personal y almacenaba allí conversaciones sexuales con otras mujeres y grabaciones íntimas, según ha detallado la víctima.

La primera agresión física tuvo lugar en 2024, cuando la víctima afirma que su expareja le apretó el cuello y la golpeó en la cabeza. Esa noche durmió en un banco, pero al día siguiente regresó a casa. “Lo repetí más de 50 veces”, ha asegurado. Cada episodio terminaba con ella marchándose y él pidiendo perdón, asegurando que era el amor de su vida, para volver a agredirla después.

El intento de estrangulamiento que acabó con su detención

A pesar de que un juez había dictado una orden de alejamiento de 500 metros, Mel accedió a ver de nuevo a su expareja, pensando que había cambiado. El último incidente ocurrió cuando Víctor la asfixió presionándole el cuello hasta que estuvo a punto de perder el conocimiento. Una compañera de piso que se encontraba en la vivienda alertó a la Policía, que se personó en el domicilio en cuestión de minutos.

Los agentes procedieron a la detención del hombre, que actualmente cumple condena. Fuentes judiciales han confirmado a este medio que permanece en prisión. La víctima, sin embargo, tiene la certeza de que tarde o temprano saldrá y teme que cumpla la amenaza que le repitió en numerosas ocasiones: “Si me encierran por tu culpa, te mataré cuando salga”.

La víctima ha reconocido que llegó a mentir a la Policía en varias ocasiones para proteger a su agresor, paralizada por el miedo a que cumpliera su amenaza de muerte si iba a la cárcel.

Tratamiento psiquiátrico y el miedo al futuro

En la actualidad, Mel sigue un tratamiento psiquiátrico para superar las secuelas. Cada vez que recibe una llamada del servicio de atención a víctimas de violencia de género le da un vuelco al corazón, temiendo que le comuniquen que su expareja ha salido de prisión. “Dijo que me mataría si le llevaban preso… y creo que es capaz de cumplir su promesa”, ha declarado. Según los informes del Consejo General del Poder Judicial, la violencia machista continúa siendo un grave problema en toda la Comunidad de Madrid.