La segunda Semana Santa más extraña de nuestras vidas está llegando a su fin. Si el año pasado ni siquiera pudimos pisar la calle porque estábamos confinados en casa; este año tenemos algo más de libertad, pero seguiremos confinados en nuestras comunidades autónomas o municipios.
Y hoy traemos una sorpresa para todos los madrileños o residentes de nuestra querida Comunidad de Madrid. Se ratea de seis planes para disfrutar de esta sorprendente región.
Ni paseos por el archiconocido Parque del Retiro, ni la típica visita a San Lorenzo de El Escorial o el clásico atardecer en el Parque de las Siete Tetas. Hoy te proponemos ideas completamente distintas, pero sin salir de Madrid.
¡Arrancamos la ruta!
5El panteón donde descansa Goya, bajo sus propios frescos
De aspecto sobrio, la ermita de San Antonio de la Florida sorprende por el grandioso conjunto pictórico que Goya pintó a finales del siglo XVIII.
En esta obra maestra del arte español, el artista aragonés siempre tuvo presente que estaba decorando uno de los templos más populares de Madrid, famoso por su romería del 13 de junio.
La ermita original, dedicada a San Antonio de Padua, fue construida frente a la fuente del Abanico por orden de Carlos IV. Obra de Francisco de Fontana (1792 – 1798) su planta es de cruz griega con brazos muy cortos y ábside semicircular en la cabecera, el cual origina un espacio central dominado por una gran cúpula iluminada mediante linterna.
Circunscriben la ermita en estancias adosadas al exterior formando un rectángulo. Resaltan los pies que marcan la fachada principal construida según el canon barroco. Debido a la especial preocupación que ha existido siempre por garantizar su conservación, en 1905 fue declarada Monumento Nacional, y en 1928 se construyó a su lado un templo idéntico para trasladar el culto y reservar el original como museo de Goya.
A pesar de ser uno de los mejores ejemplos del neoclásico madrileño, son los frescos de Goya los que hacen de la ermita de San Antonio una parada imprescindible en Madrid, además de ser el lugar donde descansan los restos del artista desde 1919. Goya decoró la cúpula con frescos que representan el trance del Santo ante el pueblo de Lisboa. Los retablos fueron pintados posteriormente por Jacinto Gómez Pastor.





