Hay esperas que se disfrutan y otras que se sufren, y la de Myka tiene bastante de las primeras. La heladería de yogur griego helado que puso de moda este postre en el barrio de Salamanca lleva tres años consecutivos con cola en la puerta, y hasta la actriz Zendaya, según se ha publicado, hizo fila varios días durante una de sus estancias en Madrid.
Si te preguntas qué tiene esta tienda para provocar semejante fenómeno, la respuesta está en el producto: helado de yogur griego auténtico, elaborado con kéfir de cabra (un fermentado lácteo con cultivos vivos) y con una gama de toppings de repostería elegidos uno a uno. Se hace en cada tienda y se sirve al momento. Cada local vende entre 800 y 1.000 unidades al día, según su fundadora.
Qué es Myka y por qué merece la espera
Detrás hay una pareja que se conoció entre fogones. Ella es chef repostera; él, Javier Ezquerro, viene de una familia que, según cuenta ella, lleva el catering más importante de México. Antes de elegir el local comprobaron que el mercado del yogur helado decaía y que nadie ofrecía una versión griega de verdad. Definir la fórmula les llevó nueve meses.
El local de Ortega y Gasset lo encontraron antes de cerrar del todo la idea, y ella se enamoró de esa esquina nada más verla. Abrieron en pleno mes de julio, en contra del consejo de quienes decían que en verano Madrid descansa. Desde entonces, la fila no ha desaparecido.
Tampoco ayudaba el sector: en los años 2000 hubo una fiebre de cadenas de yogur helado que lo contaban todo con colores brillantes y toppings industriales. Myka llegó con otra historia y, desde entonces, no han faltado imitaciones de su estética y de su apellido griego. La fundadora asegura que están con abogados por ciertas marcas y que, aun así, quien hace justicia es el propio cliente.
Que te recomienden es lo mejor que puede pasar: más de un tercio de quienes entran en Myka vuelven otro día.
No es el efecto champán de unas semanas: son tres años de lo mismo, tienda tras tienda. Y eso, en una ciudad con tanta oferta, dice bastante.
La calidad, insiste, es lo que no se negocia: asegura que perdió un negocio anterior por unos socios que renunciaron a ella.
Antes muerta que bajar el listón, viene a decir. Y ese cuidado se nota en cada paso, desde el kéfir de cabra hasta la forma en que se coloca la cuchara en cada vaso, algo a lo que la fundadora presta atención incluso en las fotos que comparten los clientes.
La marca ha crecido fuera de España, con tiendas en ciudades como Londres o México, y con una estética que remite a Grecia estés donde estés. Pese al ruido de las redes sociales, el dato manda: más del 35% de sus clientes son recurrentes. Y las colas, dice su fundadora, ya forman parte de la experiencia.
Dónde está Myka en Madrid y cuándo puedes ir
La heladería está en la calle de Ortega y Gasset, en la esquina, en pleno barrio de Salamanca. Es un local pequeño y de acceso directo: no hay entradas ni reservas y se atiende por orden de llegada. Sobre el horario, no aparece detallado en la información publicada, así que lo sensato es confirmarlo en la propia tienda antes de acercarte.
El plan no caduca: Myka abre todo el año y ya suma tres años seguidos de esperas. La esquina se recorre a pie con facilidad y la zona invita a quedarse: tiendas, terrazas, y calles agradables para pasear con el helado en la mano. Si quieres más ideas para completar el día, en el portal oficial de turismo de Madrid tienes planes por toda la ciudad.
Precio, entradas y consejos para que la espera no te pille de sorpresa
El precio no viene detallado en la información disponible, así que no te voy a dar una cifra inventada: lo mejor es preguntar en el mostrador. Lo que sí está claro es que no hace falta entrada, se paga la consumición y se espera turno. Y prepárate, porque la espera mínima ronda la media hora.
Cuatro trucos que funcionan:
- Ve justo a la apertura: ser de los primeros es la única forma de librarte de la cola.
- Si llueve, la fila se acorta, aunque también hay quien llega con paraguas.
- Calcula al menos media hora de espera y más si vas en fin de semana.
- Combina la visita con un paseo por el barrio de Salamanca: tiendas y terrazas a un paso.
Y merece la pena. No es solo un helado bonito para la foto: es un postre pensado desde la repostería, con una textura cremosa y un punto de acidez que explican por qué Madrid lleva tres años haciendo cola en la misma esquina. Apunta la dirección y elige bien la hora. Si vas con tiempo y sin prisa, la experiencia cambia por completo.
📌 Ficha del Plan
- Tipo de ocio: Heladería de yogur griego helado (postre y paseo urbano).
- Precio medio: No hay tarifa oficial publicada; se paga por consumición.
- Para quién es ideal: Amantes de la repostería y del yogur helado, con paciencia para la cola.









