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domingo, 29 enero 2023 12:55

La calle más peligrosa de Madrid convertida en la zona de “lujo” para alquilar un estudio

La denominada calle Topete situada en el distrito de Tetuán se describió durante un tiempo como “el Bronx” de Madrid, aunque los datos de delitos no acompañaban esa fama. Donde hubo un problema de reputación, ahora hay promociones de lujo en su entorno en donde se venden estudios para “jóvenes profesionales” a más de 1.100 euros al mes. 

La calle Topete, una vía estrecha y que no supera los 350 metros en el distrito de Tetuán, se convirtió hace ahora cinco años en el foco de todas las miradas de Madrid. El programa de Ana Rosa en Telecinco lo definió en su momento como “una de las calles más peligrosas de España”: un nido de peleas, disparos, armas y drogas. La entonces concejala de la oposición y vicealcaldesa, Begoña Villacís, recorrió la calle junto a una de las vecinas que aseguraba que la vía era como “El Bronx”. De ello, esta misma vecina aseguraba que se correspondía con “uno de los puntos donde hay más inseguridad, donde tenemos vecinos que están viviendo aterrados”.

La calle Topete, decían, que “era un infierno”. La calle, céntrica y muy cercana a la glorieta de Cuatro Caminos, sigue siendo conocida como “el pequeño Caribe” o “el barrio Latino”. Gran parte de sus vecinos son de origen dominicano y así se percibe en sus comercios. Hay peluquerías donde trenzan el pelo y la clientela echa la tarde como si se tratara de un bar. El acontecimiento que impulsó la estigmatización de Topete y su entorno fue el asesinato de un joven dominicano a las puertas de uno de estos ‘after’. “Fue el detonante”, recuerda Gonzalo López, entonces asesor de la concejala Montserrat Galcerán, de Ahora Madrid, y hoy miembro de la junta directiva de la Asociación de Vecinos de Tetuán.

UN NUEVO PAISAJE

Cinco años después la peligrosidad parece haber desaparecido de la calle Topete en el distrito de Tetuán. Partes del paisaje de esta vía y sus alrededores han ido cambiando a lo largo de estos años. De hecho, en la calle Carolinas, una de las que corta en sentido perpendicular, una promotora rehabilitó el año pasado un edificio industrial y lo convirtió en luminosos “lofts” con piscina en la azotea: el único que queda por vender, según la página web, tiene más de 400 cuadrados y cuesta 957.000 euros. Otros de tamaños más normativos salieron a la venta por 600.000 euros, según varias páginas webs. En un solar que quedaba en la calle Garellano, paralela a la calle Topete, se procederá a construir una promoción nueva con pisos a partir de 250.000 euros, siendo el más pequeño de 45 metros cuadrados.

La propia calle Topete abrió recientemente un “coliving”, una residencia para “jóvenes profesionales” en la que el único estudio que queda disponible tiene 30 metros cuadrados y cuesta 1.140 euros al mes, más 100 de gastos. La empresa que lo opera, Urban Campus, tiene otros edificios en Atocha, Malasaña y Chamberí, y no aceptan estudiantes, ya que, la edad media de sus inquilinos es de 31 años. El edificio llevaba años abandonado y fue reformado entre 2019 y 2021, por lo que se observa en Google Maps.

BLOQUES NUEVOS CON PISCINA

En la calle topete no solo existe el “coliving”. De hecho, hay un montón de bloques nuevos en la calle Tenerife y otras cercanas a la vía, que en su momento fue “la más peligrosa”, que se han ido terminando estos años. Incluso con piscina y todas las instalaciones y muebles disponibles. Eran infraviviendas que poco a poco fueron sufriendo un proceso de gentrificación. Esto se debe a que allí convivían dos perfiles: migrantes y personas mayores que poco a poco fueron yéndose.

La consultora CBRE publicó un dossier sobre el potencial inmobiliario del distrito, en el que hay otras grandes operaciones, como las torres del Paseo de la Dirección o la futura privatización del espacio público de Azca, en el que destacaba la “explosión del mercado de coliving” debido a los “precios competitivos del suelo, que permiten la entrada de fondos de perfil oportunista”.