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miércoles, 7 diciembre 2022 10:12

Un bosque de cuento se esconde en la Sierra del Rincón

Llegando al final del otoño, en el Robledal de la Hiruela, situado a las afueras de Madrid, aún se puede contemplar un auténtico bosque de ensueño. A pesar de no ser muy conocido, este espacio fue declarado Reserva de la Biosfera en 2005. 

Los bosques se convierten en museos donde respirar al aire libre y contemplar un espectáculo cromático. En otoño, concretamente, los árboles comienzan a perder sus hojas, pero antes de quedarse completamente desnudos, se tiñen de colores ocres, naranjas, amarillos, marrones, rojos… Los robledales y los castañares, entre muchos otros, son bosques de cuento donde a cualquier madrileño no le importa perderse.

Uno de estos lugares encantados se corresponde con Robledal de la Hiruela, menos conocido y solicitado que su vecino el Hayedo Montejo. Este último, es el único hayedo de la Comunidad de Madrid. A unos 100 kilómetros de distancia del centro de Madrid y situado a los pies del alto de Bañaderos, se encuentra La Hiruela. Se corresponde con uno de los municipios, rodeado por los Picos de la Morra de la Dehesa, que conforman la Sierra del Rincón. Está escondida en el curso alto del río Jarama, entre Somosierra y el macizo de Ayllón.

De hecho, este singular espacio natural fue declarado Reserva de la Biosfera, en 2005, por la UNESCO. Uno de los motivos para este reconocimiento fue su riqueza y variedad paisajística. El Robledal de la Hiruela es un bosque que actúa de guardián de diferentes ecosistemas mediterráneos y sirve como modelo ejemplar de la conservación del patrimonio natural y cultural basado en el desarrollo sostenible.

EL AISLAMIENTO COMO ELEMENTO POSITIVO

El Robledal de la Hiruela ha estado aislado durante siglos. Este hecho ha tenido su parte positiva, ya que su naturaleza se ha mantenido casi salvaje hasta hoy en día. Gracias a ello, se puede pasear ahora por sus montes, bosques, valles y arroyos, con la sensación de haber usado una máquina del tiempo para viajar al pasado.

Esta aldea cuenta solo con 65 habitantes, y se puede acceder a ella a través del Puerto de La Hiruela: una línea divisoria que se encuentra entre las cuencas de los ríos Lozoya y Jarama. Desde sus 1.478 metros de altitud ya tenemos una magnífica panorámica de los paisajes que se pueden descubrir: frondosos bosques y características montañosas exquisitas, rocas que se caracterizan por el brillo de sus minerales (talco y grafito, entre otros), y que se han usado desde tiempos inmemorables para levantar construcciones tradicionales en este tipo de poblaciones.

VISITAR EL PUEBLO DE LA HIRUELA

El casco urbano de La Hiruela está cerrado al tráfico los sábados y domingos, por lo que para visitar el pueblo, es necesario dejar el vehículo en el aparcamiento gratuito a la entrada del pueblo. Allí se encuentra el árbol peral de mayores dimensiones de la Comunidad de Madrid, y uno de los más grandes de España. Lo más curioso, es que este fue plantado por un vecino del pueblo hace 200 años. La Hiruela es famosa por sus peros, una rica variedad de manzana. Además de sus árboles frutales, la Dehesa de La Hiruela guarda muchas sorpresas.

Una de ellas son las más de 20 sendas verdes recuperadas y señalizadas por el Plan de Dinamización de Producto Turístico Mancomunidad Sierra del Rincón y la Comunidad de Madrid. La ruta se puede iniciar en el mismo pueblo, tomando un camino a la izquierda de a parroquia.

Como curiosidad, se puede ver en la ruta un molino, que dejó de funcionar en 1869 y que tenía la particularidad de contar con una única piedra, por lo que solo se dedicaba a la molienda de bellotas y cereales. La Sierra del Rincón se constituye como un bosque de los más frondosos de la Comunidad de Madrid en el que los resquicios del otoño se pueden aprovechar al máximo. Sus casas de piedra, de madera de roble de la dehesa, constituyen el mejor ejemplo de la arquitectura negra en Madrid. Es por eso que este “bosque de cuento” merece ser visitado para aprovechar el espectáculo cromático de proyecta en otoño.