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jueves, 8 diciembre 2022 10:16

Las estatuas que cuidan el cielo de Madrid

En ocasiones se dice que es posible conocer a un turista de una ciudad porque son los únicos que caminan con la vista dirigida a las alturas. La capital alberga muchas estatuas escondidas y muchas de ellas están entre los tejados.

Un viejo dicho decía de “Madrid al cielo”. Muchas estatuas de la ciudad parecen haberse quedado a mitad de ese camino y observan la capital de España desde las alturas.

Gran parte de estas estatuas están situadas en las azoteas y suelen compartir materiales y un gusto por lo mitológico. Esculturas que albergan historias que han acabado creando la suya propia y coronando los edificios.

MINERVA REINA DEL ARCO DE LA VICTORIA

Esta arco del triunfo constituye una de las construcciones más recientes en España. Se llama Arco de la Victoria de Moncloa y fue levantado en la década de los años 50, como parte de las construcciones típicas de posguerra.

En las alturas, se encuentra la estatua mitológica Minerva, diosa romana recurrente en las esculturas urbanas, también conocida como Atenea por los griegos. La divinidad corona el edificio ya que la diosa romana aparece montada en una cuadriga arrastrada por cuatro caballos, sujetando una corona del laurel, símbolo de la victoria.

Una curiosidad sobre esta escultura se encuentra en su otro sobrenombre entre la población madrileña. Existía una fábrica de cerveza muy cerca de la localización del arco, conocida como El Laurel de Baco, nombre por el que comenzó a conocerse el monumento en referencia a Francisco Franco.

Estatua del Arco de la Victoria (Moncloa) – Ayuntamiento de Madrid

LAS MIRADAS DEL EDIFICIO METRÓPOLIS

Entre la calle Alcalá y la Gran Vía se encuentra una de las postales más típicas de Madrid, que está presidida por el edificio Metrópolis. Su construcción data de principios del siglo pasado y en su día, era el edificio más alto de toda Gran Vía.

En sus orígenes y hasta la década de los setenta, en la cúpula habitaba un fénix montado por Ganimedes, símbolo de la compañía de seguros propietaria del edificio, La Unión y el Fénix. Hasta que otra compañía se hizo con el y colocó la conocida Victoria alada. Esta estatua constituye la segunda escultura más fotografiada de Madrid, sin desprestigiar la Cibeles.

Edificio Metrópolis (1910) – Madrid – Europa Press

LA GLORIA Y LOS PEGASOS CORONAN MINISTERIOS

Estas figuras fueron construidas para coronar el actual Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, situado frente a la estación de Atocha. Constituyen una alegoría sobre el progreso: la Gloria, la constituye una Victoria, que se encuentra en el centro del grupo escultórico.

A sus pies, dos esculturas que representan la ciencia y el arte. Lo mismo sucede a los lados con dos figuras antropomórficas, que ponen en escena la representación de la agricultura, la industria, la filosofía y las letras. La escena se completa con dos caballos alados: los pegasos.

Todos estos protagonistas están realizados en mármol provenientes del municipio italiano de Carrara, el mismo material que Miguel Ángel usó para su Moisés. Como curiosidad, en 1970 una pieza de unos 20 kilos se precipitó a las puertas del propio Ministerio. Este hecho significó el punto de inicio de su restauración.

LAS CUÁDRIGAS DE CINE

En la actual Consejería de Medio Ambiente, si observamos el cielo, podemos encontrar la monumentalidad de las estatuas que rematan la fachada. Dos cuadrigas de bronce montadas por dos aurigas, hombres que conducían carros de carreras en el circo de la época. Sobre ellas se puede observar un pedestal que no guarda vinculación mitológica directa, pero sí es un símbolo que representa el poderío de los bancos a comienzos de siglo.

Un detalle curioso de esta escultura se encuentra en la época de la Guerra Civil. Las esculturas tuvieron que ser pintadas de negro para que el recubrimiento de latón de las cuadrigas, brillante bajo el sol, no sirviera de referencia en los ataques aéreos. Además, estas estatuas aparecen en la película “La Comunidad”, dirigida por Álex de la Iglesia y aficionado a colgar a actores de lugares míticos de Madrid. En concreto, diseñó una escena en la que Carmen Maura huía de sus vecinos aferrada a la pata de uno de los caballos.

Las azoteas de Madrid siempre conservan el encanto de mirar sin ser visto y además, poseen secretos arquitectónicos que aún tienen que ser descubiertos en el cielo de la capital. Algo que puede ser una excelente forma de conocer las ciudades propias y ajenas de una manera diferente es conociendo también sus alturas.