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domingo, 4 diciembre 2022 22:04

La fuentecilla: una vecina olvidada en un barrio de Madrid

Un monumento situado en la zona de La Latina que, en forma de fuentecilla decorativa, guarda numerosos aspectos y detalles en los que merece la pena fijarse. Un elemento que evoca recuerdos que los vecinos de La Latina no olvidan y por ello invitan a que más turistas lo conozcan.

Madrid está hecha para pasear por sus calles y conocer los rincones más secretos de la capital. En uno de esos paseos, en las confluencias de las calles de Arganzuela y Toledo, a la altura del número 105 de ésta, se encuentra esta fuente de tamaño mediano que recibe el nombre de “La Fuentecilla”. Actualmente resulta invisible para los vecinos más jóvenes de la zona, a pesar de que los más veteranos guardan decenas de recuerdos y anécdotas vinculadas a ella. A pesar de esto, no suele aparecer en guías turísticas ni nada por el estilo, aunque es habitual ver a alguien parado a su lado, esperando a su cita.

Esta fuente recibe este nombre popular debido a que, según dicen algunos historiadores, justo a su lado existía un pilón muy pequeño. Este pilón fue mandado derribar por el alcalde poco antes de construir el nuevo monumento.

Con sus 4,5 metros de altura, fue construida en el año 1814 y coincidiendo con la Guerra de la Independencia. Al corregidor de la Villa, se le ocurrió levantar esta nueva fuente para rendirle homenaje a Fernando VII por su regreso al trono español tras su exilio en Francia. Por esta razón, le encargó a Alfonso Rodríguez, arquitecto de la Casa Real, este proyecto que ha quedado para el recuerdo de todos los madrileños.

Un dato curioso se relaciona con su origen, ya que muy pocos años después, la Puerta de Toledo se construyó prácticamente por la misma razón. Incluso se puede leer una dedicatoria al monarca español.

Entre ambos monumentos no habrá ni trescientos metros de distancia, bajando por la calle Toledo. Esta calle es eje fundamental del barrio y marca la salida de Madrid hacia la capital manchega. Si bajamos más allá de la Puerta nos encontramos con la glorieta de Pirámides y Madrid Río.

UNA CONSTRUCCIÓN RECICLADA

Aunque resulte sorprendente, para fabricar esta “fuentecilla” se usaron elementos sobrantes de otros monumentos de la época. De hecho, el cuerpo central de la escultura y sus piezas triangulares proceden de la desaparecida Fuente de la Abundancia, que también estuvo en la Latina situada en la Plaza de la Cebada. Incluso se usaron restos de otra escultura de San Norberto del convento de Premostratenses.

Sin embargo, aquí no termina el “corta y pega” de esta obra. La escultura del león que corona la Fuentecilla pertenecía a otro grupo escultórico que hubo en un convento destruido en los años de la ocupación francesa.

Otro grupo escultórico son el oso y el grifo, ¿Cuál es su función en la fuente? Su presencia está justificada debido a que hacen referencia a un antiguo escudo heráldico de la ciudad de Madrid. Además que ese león que preside la Fuentecilla constituye un símbolo de poder de la monarquía española.

LAS ESTRELLAS DE MADRID

En la decoración escultórica encontramos claras referencias a la capital. Justo debajo del león aparecen las siete estrellas del escudo de Madrid. Se reparten por sus cuatro lados de forma desigual: tres en un lado, dos en otro y una en los ostros dos.

En su día, la “Fuentecilla” tuvo once aguadores y traía aguas del arroyo del Abroñigal. Además, en 1996 fue declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.

La Fuentecilla junto con otros monumentos constituyen para Madrid una riqueza escultórica que los vecinos de la capital no deberían dejar en el olvido. Lo mismo sucede con los turistas, ya que merecen conocer estas historias. Estas construcciones deberían incluirse en las guías turísticas para no olvidar que en su época ayudaron a subsistir a los madrileños y ejercieron grandes funciones.