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viernes, 21 enero 2022 10:46

La Quinta de la Fuente del Berro, un romántico jardín del siglo XVII en el barrio de Salamanca

Situado en el barrio de Salamanca y desconocido para muchos madrileños se encuentra el Parque de la Quinta de la Fuente del Berro, un rincón romántico cuyos orígenes se remontan al siglo XVII. El jardín, en el cual el agua cobra una gran importancia, ha tenido varios dueños a lo largo de su historia hasta acabar siendo propiedad del Ayuntamiento de Madrid.

En el emplazamiento en el que se encuentra actualmente había durante el siglo XVII un grandioso palacete que destacaba por su jardín. El Duque de Frías, D. Bernardino Fernández de Velasco, fue adquiriendo poco a poco terrenos junto a su casa en los que se podían ver huertas, estanques, fuentes y zonas para pasear. Los madrileños quedaron asombrados del increíble jardín que apodaron comúnmente como Quinta de Miraflores.

Felipe IV, atraído de igual modo por la singularidad del parque, decidió adquirirlo y otorgarle el titulo de «real» en el año 1630. Durante una década el jardín formó parte del dominio del rey, el cual lo empleaba para pasear por ellos puesto que el Alcázar de los Austrias carecía de zonas verdes.

«DURANTE UNA DÉCADA EL JARDÍN FORMÓ PARTE DEL DOMINIO DEL REY»

Los benedictinos castellanos, expulsados de Cataluña en el año 1640, fueron los siguientes inquilinos en ocupar el Parque de la Quinta de la Fuente del Berro. Durante un cierto tiempo los monjes disfrutaron de este paraje natural hasta que posteriormente se construyó la iglesia de Monstserrat, en la calle San Bernardo.

Junto al jardín y al palacete destaca el elemento clave del jardín: la Fuente del Berro, cuyas aguas eran muy valoradas en la zona tanto por los madrileños como por los reyes. Esta fuente, en principio considerada como perteneciente a la quinta por suministrarle sus aguas, era compartida por las personas reales y cualquier vecino. Sin embargo, el rey Carlos III ordenó encerrar la fuente pasando a llamarse «Fuente del Rey».

La siguiente propietaria de la llamada ‘Huerta de la Fuente del Berro’ fue María Trimiño Vázquez de Coronado quien mejoró la finca y aumentó su superficie. A partir de dicha dueña, se empieza a perder la pista de los propietarios que tuvo el parque durante el siglo XIX, aunque el jardín-huerto se siguió manteniendo hasta la actualidad.

Después de tener varios propietarios y reformas de todo tipo, incluso de llegar casi a ser en 1900 un parque de atracciones con el nombre de «Nuevos Campos Eliseos», el parque actual ocupa una extensión de más de 13 hectáreas. En su entrada principal podemos ver dos torreones de ladrillo que nos reciben como si de un castillo se tratase.

Una glorieta clásica de piedra de finales del siglo XIX emplaza una parte del jardín que nos hace imaginar como estaría organizado hace varios siglos atrás. Además, su antiguo palacete se conserva en el interior del jardín, organizándose en tres terrazas y destacando su escalera monumental.

Su estanque de patos, sus quioscos y palomares… todo ello hace que el Jardín de la Quinta del Berro sea un espacio verde que nos traslade sin movernos al Madrid de época, pudiendo disfrutar durante el otoño y la primavera del ciclo de vida de su vegetación.

EL MONUMENTO EN HONOR A BÉCQUER

Por si fuese poco lo mencionado anteriormente, éste jardín madrileño esconde uno de los monumentos mejor conservados en honor al escritor español Gustavo Adolfo Bécquer. Se trata de un conjunto escultórico llevado a cabo por De Santiago en el año 1974 y que representa al literato vestido de época y una rima en la inscripción de la base sobre la que se encuentra.

Este parque madrileño situado en el corazón de la capital es la oportunidad perfecta para disfrutar de sus caminos, fuentes y árboles; además de conocer la historia de la ciudad y poder conocer en primera persona como se vivía en uno de los jardines más importantes hace cuatro siglos. Su decoración clásica y sus elementos únicos hacen de La Quinta de la Fuente del Berro un pulmón verde perfecto para una escapada sin movernos de Madrid.