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sábado, 28 mayo 2022 0:39

Madrid contará con dos calles en honor de Verónica Forqué y Manolo Santana

El Pleno del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado este miércoles en su sesión ordinaria, por unanimidad de todos los grupos, otorgar los nombres de la actriz Verónica Forqué y del tenista Manolo Santana a sendas calles de la capital.

En un primer momento, la iniciativa presentada en Cibeles por Ciudadanos, pedía una calle para Santana. Ha sido Recupera Madrid quien ha pedido otra vía, en este caso para Forqué, a través de una enmienda transaccional.

La actriz fallecía este pasado 13 de diciembre en la capital a los 66 años, mientras que Santana había fallecido a los 83 años dos días antes, el 11 de diciembre.

EL HOMBRE QUE POPULARIZÓ EL TENIS

Nacido en Madrid en 1938, Santana inició su idilio con el tenis como recogepelotas en el Club de Tenis Velázquez de Madrid, donde llamó la atención de sus dirigentes y comenzó a formarse como tenista profesional. Desde sus victorias en el Campeonato de España, el madrileño comenzó a apuntar más alto y a triunfar en el circuito internacional.

Con australianos y estadounidenses dominando el tenis mundial, Santana fue capaz de tutearles en la década de los sesenta. Su primer ‘grande’ cayó sobre la arcilla parisina de Roland Garros en 1961 ante el italiano Nicola Pietrangeli, antes de volver a grabar su nombre en la ‘Copa de los Mosqueteros’ también en 1964 y ante el mismo rival.

Solo un año después, en 1965, se convirtió en el primer europeo en alzar el US Open desde que lo hiciera Henri Cochet en 1928, todo tras imponerse en la final al sudafricano Cliff Drysdale.

Su palmarés de ‘Grand Slam’ se completó con la conquista de Wimbledon en 1966 ante el estadounidense Dennis Ralston, poniendo fin a doce años de sequía europea en la hierba de Londres.

Aunque no pudo conseguir nunca el título de Copa Davis, Santana sí se colgó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de México de 1968, donde el tenis participó como deporte de exhibición y donde unió también una plata en el dobles.

Tras su retirada en 1980, el madrileño continuó ligado al tenis como entrenador, siendo capitán del equipo español de Copa Davis en dos etapas, 1980/85 y 1995/99, y como promotor.

De hecho, de la mano de Ion Tiriac, fue fundamental para lograr que Madrid acogiese una cita fundamental del circuito ATP y WTA, el Mutua Madrid Open, que desde 2002 lleva 19 años organizándose. El propio Santana fue director del torneo desde 2002 y actualmente era presidente de honor, y la pista central de la Caja Mágica lleva su nombre.

LA ‘CHICA ALMODÓVAR’ DE LOS CUATRO GOYAS

Hija del director y productor José María Forqué y de la escritora Carmen Vázquez-Vigo, Verónica Forqué se estrenó como actriz en el cine en 1972 a la edad de 17 años y en la película de Jaime de Armiñán ‘Mi querida señorita’.

El éxito le llegó en la década de los 80 de la mano del director Pedro Almodóvar, con quien dio vida a Cristal en la película ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto?’. Esto le abrió la puerta a trabajar con otros reconocidos cineastas españoles en la siguiente década.

Así, llegarían importantes papeles en su carrera cinematográfica junto a Fernando Trueba, con ‘Sé infiel y no mires con quien’ o ‘El año de las luces’, con la que obtuvo uno de sus cuatro Premios Goya.

Con el director Fernando Colomo trabajó en dos comedias de gran éxito como ‘Bajarse al moro’ y la que le dio su primer ‘Goya’ como actriz protagonista, ‘La vida alegre’, en 1988, un año en el que logró asimismo otro Goya más, como actriz de reparto por ‘Moros y Cristianos’, de Luis García Berlanga.

Forqué ha sido la primera intérprete femenina en ganar dos premios Goya en la misma ceremonia. Este hito solo lo consiguió casi 30 años después, en 2017, la actriz Emma Suárez.

Ya en los años 90, comenzó a colaborar con Manuel Gómez Pereira en ‘Salsa Rosa’ o en ‘¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?’. En 1993 obtendría su cuarto Premio Goya por su papel como protagonista en ‘Kika’, de Pedro Almodóvar.

Mientras que en los escenarios destacaron interpretaciones como su papel en la obra de José Sanchís, ‘¡Ay, Carmela!’, también cabe destacar que en la última etapa se reinventó como directora escénica, poniéndose al frente del montaje de la obra ‘Adulterios‘, de Woody Allen, en 2009.

Fue muy popular también para los españoles a través de sus papeles en series de televisión como ‘Ramón y Cajal’ (1982), ‘Eva y Adán’, agencia matrimonial (1990-1991) y ‘Pepa y Pepe’ (1995) o en ‘La que se avecina’. No obstante, este último año había vuelto a recuperar protagonismo mediático gracias a su participación en el programa ‘Masterchef’, siendo una de las concursantes más relevantes durante la emisión del espacio.