Quantcast
lunes, 27 septiembre 2021 11:29

Los 17 relojes de Moscardó: el secreto mejor guardado de Usera

En el año 1929 del siglo pasado, en el actual barrio madrileño de Usera, nació la «Colonia Salud y Ahorro», el primer proyecto de vivienda pública de la ciudad. Después pasó a denominarse «Colonia Moscardó» y que en la actualidad ha recuperado su denominación original.

Cincuenta años más tarde, concretamente en el año 1982, deteriorada por el paso del tiempo, fue restaurada parcialmente por la Empresa Municipal de la Vivienda, bajo la dirección de los arquitectos D. Pedro Casariego Hernández-Vaquero y D. Antonio Vélez Catrain.

Según la Asociación de Amigos de los Relojes del Sol, cuando comenzó la rehabilitación del barrio, se pensó en la idea del barrio como un espacio cotidiano, del paso del tiempo de sus moradores y en el sol como fuente de vida. De ahí, que se llegara a la idea de la instalación de los relojes de sol como símbolo de ese concepto.

Un proyecto original del artista Alberto Corazón y el matemático, Juan José Caurcel que contemplaba la instalación inicial de 33 relojes que posteriormente quedaron en 17. Verticales y de distintos tamaños, formas, colores y características técnicas diseminados entre las calles General Marva, Goyeneche, Duquesa de Santoña, Gumersindo Azcárate, Doctor Sanchís Banus o Pintor Lucas.

Estos relojes conforman una de las rutas menos conocidas del distrito de Usera y le confieren al barrio de Moscardó un aliciente más para un paseo por su historia y descubrir rincones desconocidos.

ESCONDIDOS EN LAS FACHADAS

Los relojes de sol tienen una estructura sencilla compuesta por una plataforma numérica y un elemento triangular o vertical, de distintos tipos y materiales  (gnomon), que es lo que hace sombra y la arroja sobre los números según se va moviendo la Tierra.

Para su perfecto funcionamiento deberían estar orientados al sur, pero en la mayor parte de los casos no ocurre así. Para todo aquel que quiera saber la hora, deberá mirar el reloj y al punto de la hora que marca, sumarle dos horas en verano y una en invierno.

Esta ruta incluye relojes de grandes dimensiones, concretamente cuatro situados en un extremo del barrio, en Calesas, que cuenta con siete metros de alto y dos de ancho. Los once restantes, de dimensiones más modestas, se encuentran casi escondidos en las fachadas de los edificios en bloque o debajo de ventanas. Lo que se pueda volver una aventura por descubrir.

ARTE Y MATEMÁTICA

El artista Alberto Corazón y el matemático Caurcel fueron los encargados de este proyecto, y al segundo se le enconmendó la gnomónica. La ciencia que enseña el modo de hacer los relojes solares. Gnomon se denomina a la barra o forma cuya sombra proyectada indica las horas en un reloj de sol.

En esos años existían ya las conocidas como casas «baratas» y las «económicas». Viviendas de entre 40 y 45 metros en edificios de hasta tres plantas, de dos o tres habitaciones, y según el estilo racionalista de la época. Unas edificaciones muy bien conservadas, mantenidas con mimo y características por las pasarelas o travesías que unen las calles Goyeneche y General Marvá. Estos pasajes esconden algunos de los relojes de la ruta que hay que encontrar siempre elevando los ojos hacia las edificaciones.

IMPERCEPTIBLE UBICACIÓN

Estos relojes se pueden agrupar por su localización y orientación. Cuatro de gran tamaño se ubican en las fachadas orientales de la calle Calesas y se pueden ver en conjunto a pie de calle.

Los relojes son iguales dos a dos, con unas dimensiones de 8 x 4 m y de 4 x 2,5 m, respectivamente, y con colores ocres, marrones y grises. Todos tienen dibujado un Sol en la parte superior y su gnomon es un trapecio recortado en chapa de aluminio pintado. Al cuarto reloj hay que verlo desde la calle de Mirasierra, junto al centro de salud que casi lo mantiene oculto de las miradas ajenas.

Hay dos relojes más junto a las ventanas en las fachadas laterales en la calle de Bernardino de Antequera. Son de tamaño menor, de 3,5 m de ancho y de 2 m de alto, están colocados en una tercera planta y tienen colores más claros, lo que hace, a veces, casi imperceptible su ubicación, ya que apenas resalta el beige y el teja sobre las fachadas casi del mismo color.

Calle Sanchís Banús

El conjunto de los 11 relojes restantes de dimensiones más reducidas se ubica en las fachadas de las casas y los pasajes de las calles Gumersindo Azcárate, Doctor Sanchís Banús y Ramón de Madariaga, así como de la plaza del Pintor Lucas y General Marva.

Estos son de colores a juego con las fachadas de la zona, que van de amarillos a fucsias, mientras que casi todos los que se enmarcan en el interior de los pasadizos son azules y blancos.

DISEÑO CONTEMPORÁNEO

Estos relojes se han convertido en iconos del diseño dentro de la obra de Alberto Corazón, uno de los artistas y diseñadores más importantes de España durante las últimas décadas. Corazón fue creador de logos y marcas icónicas como son los de Cercanías, Biblioteca Nacional, Junta de Extremadura, Teatro de la Zarzuela, Casa del Libro o la UNED.

Símbolo de la democracia y del diseño de vanguardia, hay que incluir los relojes dentro de su prolífica trayectoria y obra. A este conjunto casi desconocido de Usera, se puede unir la escultura de piedra y hierro del reloj sol-lunar ubicado en la Puerta de Toledo.