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domingo, 9 mayo 2021 14:40

Pintoras, científicas, políticas, revolucionarias… pero ante todo: madrileñas

Fátima de Madrid, María Inés Calderón, Teresa Cabarrús, Rosario de Velasco… todas ellas fueron madrileñas que marcaron un hito en la historia. Sin embargo, sus nombres quedaron en el olvido por culpa de una sociedad que se encargó de invisibilizarlas.

La mejor manera de reivindicar su figura es que las futuras madrileñas sepan que, antes que ellas, ya hubo muchas que anduvieron para que las resto pudiera correr.

Ojalá llegue el momento en el que hablar de estas mujeres como si fueran extraordinarias fuera absurdo. Será entonces cuando la igualdad sea tan plena que a nadie le extrañará su presencia.

Ana Mariscal, pionera en la dirección de cine

Ana Mariscal nació en Madrid el 31 de julio de 1923. Cuando tuvo la edad, decidió que lo suyo era la enseñanza y, por ello, comenzó a estudiar Magisterio y Ciencias Exactas.

Sin embargo, su hermano era un famoso actor del momento: Luis Arroyo. Este le presentó a Federico García Lorca. El poeta granaíno le haría una prueba y le otorgó a Ana un pequeño papel en una de sus obras.

Ana Mariscal

Tras la llamada de Lorca, Mariscal abandonaría la enseñanza y comenzaría su carrera como actriz. Sin embargo, su lugar no estaba sobre las tablas de un teatro, sino en la gran pantalla.

Poco a poco iría descubriendo su pasión, hasta que decidió dar el salto y pasar de estar delante de las cámaras, a ser la que decidía todo lo que pasaba detrás.

Esta madrileña sería una de las directoras de cine totalmente pioneras en España. En aquel tiempo, que una mujer estuviera al mando de un film suponía una auténtica revolución.

Ana Mariscal dirigiría películas como ‘Con la vida hicieron fuego’, ‘La quiniela’ o ‘Feria en Sevilla’. Pero, sobre todo, la más significativa sería ‘El Camino’, pues fue la primera vez que se llevaba una obra de Miguel Delibes a la gran pantalla.

Ana Mariscal interpretando a Don Juan Tenorio

Otro de los grandes escándalos que protagonizó esta actriz y directora fue cuando decidió interpretar al protagonista masculino de la obra Don Juan Tenorio en 1945. Su interpretación causó un gran revuelo en la cerrada sociedad de posguerra.

Mariscal rompió barreras en un mundo en el que las actrices en numerosas ocasiones no eran más que un mero complemento del galán y que, además, tenían vetada la entrada a la gran trastienda del cine.